Un reformatorio de monjas y miles de jóvenes encerradas: Daniel Monzón rueda Ruega por nosotras
El Patronato de Protección a la Mujer se llamaba así: de protección. Lo que hacía era otra cosa. Refundado en 1941 por el franquismo para «dignificar la moral» femenina, funcionó durante cuatro décadas como red de reformatorios donde cualquier chica que se desviara de la norma del régimen —por ser soltera, independiente, sexualmente libre, o simplemente demasiado visible— podía acabar internada a instancias de su familia, de un párroco o de las propias autoridades. Daniel Monzón, el director de Celda 211 y El Niño, vuelve al cine de internamiento cerrado —con todo lo que ese espacio implica en términos de jerarquía, violencia sistémica y supervivencia colectiva— para contar la historia de Ana, diecinueve años, Barcelona 1974, enviada por su propio padre a un reformatorio regentado por monjas después de una fuga nocturna. Monzón escribe el guion junto a Jorge Guerricaechevarría, su colaborador en los últimos tres largometrajes, y sitúa el arranque de la película en el umbral de los años más convulsos del tardofranquismo: ese período de 1974 a 1979 en el que el régimen agonizaba sin haber soltado todavía ninguna de sus herramientas de control.
El reparto es íntegramente femenino en sus roles protagonistas. Zoe Bonafonte —vista recientemente en El 47 y El secreto del orfebre— encabeza el elenco junto a Manuela Calle, actriz debutante que interpreta a Sole, la chica de pueblo con la que Ana construirá la única red de abrigo disponible dentro del reformatorio. Esa amistad —luminosa en palabras del propio Monzón, lo que en este contexto suena casi a ironía— es el corazón emocional de la película y el mecanismo que la aleja del drama de denuncia pura hacia algo más parecido a una historia de supervivencia. Completan el reparto Carla Domínguez, María Gandiaga, Shiara Fernández, Adelfa Calvo, Bea Segura, Belén Cruz y Xavi Saez, entre otras. El rodaje dura nueve semanas entre Vizcaya y Barcelona, con el equipo técnico habitual de Monzón —Carles Gusi en fotografía, Balter Gallart en dirección de producción, Mapa Pastor en montaje— y una coproducción entre la española Arcadia y la francesa Noodles Production que Elastica distribuirá en salas.
La película llega en un momento en que la memoria del Patronato está siendo recuperada desde varios frentes a la vez. En 2025 se cumplieron cuarenta años del cierre de la institución; ese mismo año, la Conferencia Española de Religiosos pidió perdón público a las supervivientes. El trabajo histórico y ensayístico de Consuelo García del Cid, el libro Lunática de Andrea Momoitio o el largometraje Alumbramiento de Pau Teixidor —estrenado en 2024 y centrado en los casos de bebés robados en la Maternidad de Peñagrande— forman parte del mismo proceso de restitución. Lo que Ruega por nosotras añade a ese proceso es la escala de distribución que un director como Monzón sabe generar: alguien que ha demostrado repetidamente que el cine político puede ser también taquilla. Ya se ha confirmado que tendrá su estreno en el próximo Festival de Cine de San Sebastián.





