Terminator no funcionó. Han Solo tampoco. Ahora cancelan Ponies: la maldición de Emilia Clarke
Peacock ha confirmado la cancelación de Ponies tras una sola temporada de ocho episodios, y la noticia tiene la misma textura agridulce que las anteriores de esta clase: se trata de una de las mejores series del año —crítica y público la recibieron con un entusiasmo que rara vez se ve en el streaming— y aun así no ha sobrevivido a las exigencias de las métricas de la plataforma. La serie, disponible en España a través de SkyShowtime, seguía a dos secretarias de la embajada estadounidense en Moscú en 1977 que se convierten en agentes de la CIA al descubrir la conspiración de la Guerra Fría que costó la vida a sus maridos. Emilia Clarke como Beatrice Grant y Haley Lu Richardson como Twila Hasbeck protagonizaban una producción creada por David Iserson y Susanna Fogel que tenía todo para ser exactamente lo que el streaming dice que quiere: calidad, originalidad, personajes femeninos complejos. Pero las audiencias nunca acompañaron, y Peacock ha tomado la decisión que nadie en el equipo esperaba. «Es una serie valiente, sorprendente y con mucho estilo. Todo lo demás —audiencias, algoritmos y demás— está fuera de mi control», escribió Iserson en Instagram tras conocerse la noticia.
La cancelación de Ponies viene a confirmar un patrón en la carrera de Emilia Clarke que ya resulta difícil de ignorar. En 2015, la actriz fue elegida para encarnar a Sarah Connor en Terminator: Génesis, el primero de los tres filmes con los que Paramount pretendía relanzar la franquicia en forma de nueva trilogía. La película funcionó en taquilla internacional pero fracasó en Estados Unidos, y los estudios enterraron los dos episodios siguientes sin volver a mencionarlos. Tres años después, en 2018, Clarke apareció como Qi’ra en Han Solo: Una historia de Star Wars, un personaje diseñado explícitamente para protagonizar su propio spinoff dentro del universo expandido que Disney construía a toda velocidad. La película fue la primera de la saga en perder dinero en taquilla —un resultado que paralizó en seco toda la estrategia de spinoffs— y la historia de Qi’ra quedó suspendida en un cliffhanger que nadie cerró. En ambos casos, Clarke era la apuesta de los estudios para anclar años de continuidad futura. En ambos casos, la continuidad no llegó.
Con Ponies, el mecanismo es diferente pero el resultado es el mismo: no es que la actriz haya fallado, sino que el contexto que la rodea siempre termina fallándole a ella. La serie es, por los ocho episodios que existen, exactamente lo que prometía ser. El problema es que eso, en el streaming de 2026, ya no es garantía de nada.





