Lo que pasó mientras todo el mundo esperaba a GTA: los 26 mejores videojuegos del primer semestre de 2026

Grand Theft Auto VI no ha llegado todavía, y el sector lo sabe: todo el año lleva la sombra del título que va a interrumpir cualquier conversación en cuanto aparezca. Lo llamativo, en ese contexto de espera colectiva y de una industria que lleva meses acumulando cierres de estudio y rondas de despidos con la regularidad de un parte meteorológico, es que el primer semestre de 2026 haya producido tantos juegos que merecen una conversación propia. Esta lista solo cuenta lo que ya salió: nada anunciado, nada «previsto para otoño», ningún tráiler que funcione como argumento para incluir un título que aún no se puede jugar. Los veintiséis juegos que aparecen aquí llegaron al mercado entre enero y junio, y están aquí porque lo merecen, no porque el hype lo exigiera.


26. Square Enix — Dragon Quest VII: Reimagined (Switch / Switch 2 / PS5 / Xbox Series X|S / PC)

Dragon Quest VII es la oveja negra de la saga numerada: el más largo, el más exigente con la paciencia del jugador, el que en su versión original tardó años en salir de Japón y llegó al oeste con condiciones que no le hicieron justicia a lo que contenía. Esta reimaginación de Square Enix actualiza gráficos, mecánicas y ritmo sin tocar lo que siempre hizo único al original: un mundo en el que las islas solo existen si el héroe viaja al pasado para que existan, una premisa narrativa que ningún otro RPG ha intentado replicar con seriedad desde entonces. Para quien nunca lo jugó, es la puerta. Para quien lo conoce, es la versión que debería haber existido desde el principio.

25. Sol Cesto (PC)

Sol Cesto es un dungeon crawler en el que todo depende de los dados: el movimiento, el combate, la gestión de recursos, incluso la decisión de si seguir bajando o volver a la superficie. No hay builds que optimizar ni estadísticas que entrenar; solo la probabilidad como motor narrativo y como fuente de tensión sostenida. El truco de diseño que lo hace funcionar es que a pesar de que el azar controla casi todo, la sensación de agencia es constante: se puede perder con elegancia o ganar por error, y el juego trata las dos cosas con la misma neutralidad. Un proyecto pequeño y muy específico, exactamente donde tiene que estar en una lista como esta.

24. Titanium Court (PC)

Titanium Court mezcla puzles de match-three con tower defense y capas de narración visual novel en una abstracción que al principio descoloca y al cabo de una hora resulta completamente natural: los tres sistemas se retroalimentan de manera que la decisión táctica y la narrativa acaban siendo la misma cosa vista desde ángulos distintos. No es el juego más ambicioso del semestre; puede ser el más preciso en sus objetivos. El indie de estrategia que menos gente esperaba y que más conversaciones ha generado entre quien lo ha jugado.

23. Screamer — Milestone (PS5 / Xbox Series X|S / PC)

La saga Screamer fue una de las referencias del arcade racer de los años noventa antes de desaparecer sin que nadie le diera un cierre digno. Tres décadas después, Milestone —los especialistas italianos que llevan años firmando todo lo que tiene ruedas en el mercado de la simulación, de MotoGP a DIRT— la recuperan con estética anime y velocidades que no tienen ninguna pretensión de realismo ni falta que les hace. Screamer 2026 no reinventa el género: se limita a recordarte por qué era tan adictivo antes de que todo tuviera que ser serio, y en esa humildad sin complejos está buena parte de su encanto. El homenaje del año a lo que el arcade de carreras fue y podría volver a ser.

22. Dosa Divas: One Last Meal (PC / consolas)

Un RPG por turnos de diez horas que sabe exactamente cuántas quiere durar y no estira ni una de más: la historia de dos hermanas distanciadas que se reencuentran a través de la cocina india tiene la escala justa para lo que cuenta, y esa disciplina de no querer ser más grande de lo necesario resulta, paradójicamente, lo que la hace sentir más importante. El combate por turnos está al servicio de la tensión emocional —donde ocurre la historia real—, y la comida no aparece como exotismo sino como lenguaje: la manera que tienen los personajes de decirse lo que no pueden decirse de otro modo. Una rareza que merece más atención de la que está recibiendo.

21. Riot Games — 2XKO (PS5 / Xbox Series X|S / PC)

Riot Games lleva años construyendo un ecosistema de géneros alrededor del universo de League of Legends, y 2XKO —el versus fighter que pasó tanto tiempo en desarrollo interno como Project L antes de tener nombre definitivo— es el intento más ambicioso hasta la fecha. El sistema de combate por parejas tiene la profundidad técnica que el circuito competitivo exige sin resultar opaco para el jugador que llega desde el MOBA sin experiencia en fighting games, y el cruce entre las dos comunidades —que en teoría no tenía por qué funcionar— produce algo que tiene carácter propio más allá del crossover de franquicias. Riot ha tardado; el resultado justifica lo que tardó.

20. Hermit and Pig (PC)

Hermit and Pig ha pasado los primeros meses del año siendo uno de los juegos más valorados en la plataforma sin que nadie pareciera hablar de él salvo los que lo habían jugado: ese silencio que a veces significa que algo está haciendo exactamente lo que se propone para la gente que lo busca. La premisa del eremita y el cerdo como dúo de supervivencia se aguanta en la pantalla sin necesitar justificarse, y su economía narrativa —diciendo menos de lo que muestra y mostrando menos de lo que ocurre— lo convierte en uno de esos proyectos que te hacen preguntarte qué acabas de jugar exactamente. Una de las sorpresas genuinas del semestre.

19. Esoteric Ebb (PC)

La premisa de Esoteric Ebb es que el protagonista es un clérigo amnésico que no recuerda cómo hacer prácticamente nada de lo que se supone que debería saber hacer, y que la solución a cada situación pasa por una tirada de habilidad que puede salir mal de maneras que el juego describe con más humor del que el género suele permitirse. La aventura de rol en la tradición del D&D de lápiz y papel, pero construida sobre el fracaso como mecánica central en lugar de como excepción puntual. Funciona mejor de lo que el concepto haría suponer, porque el humor y la tensión narrativa no se anulan en sus mejores momentos sino que se retroalimentan.

18. Terrible Posture Games — Mouse: P.I. for Hire (PS5 / PC)

Un shooter en primera persona con animales antropomórficos en el Chicago de la Ley Seca de 1934: o funciona del todo o no funciona en absoluto, y Mouse: P.I. for Hire funciona del todo. El ratón detective navega una trama de corrupción y contrabando con la mecánica del tiroteo como herramienta narrativa y la estética del noir clásico como lenguaje visual, y Terrible Posture Games ha encontrado la manera de hacer que el absurdo del universo y la tensión genuina de la trama convivan sin que ninguno devore al otro. El juego indie más original del semestre en su categoría, y una de las propuestas más refrescantes de lo que llevamos de año.

17. Pearl Abyss — Crimson Desert (PS5 / Xbox Series X|S / PC)

Crimson Desert lleva tantos años en desarrollo que llegó al mercado con la presión de quien tiene que demostrar que la espera fue justificada, y Pearl Abyss la justifica lo suficiente como para que nadie pida que le devuelvan los años de expectativa. El mundo abierto tiene la densidad de quien ha tenido tiempo de pensar en cada detalle; el protagonista —Macduff, capitán de mercenarios con un pasado que el juego revela con parsimonia— es más interesante que el héroe genérico que este género suele ofrecer; y los sistemas de combate tienen la elaboración de un estudio que lleva más de una década construyendo Black Desert Online sin que nadie fuera de Asia le prestara suficiente atención. No el revolucionario que prometió ser en los tráileres; sí uno de los action RPG más sólidos del año.

16. Edmund McMillen, Tyler Glaiel — Mewgenics (PC)

Mewgenics lleva en el imaginario colectivo de los seguidores de Edmund McMillen desde 2012, cuando el creador de Super Meat Boy y The Binding of Isaac lo anunció como su siguiente proyecto antes de que desapareciera durante más de una década. Lo que ha llegado finalmente al mercado es un roguelite de cría de gatos con sistemas de herencia genética, combate por turnos y la oscuridad de diseño que caracteriza todo lo que McMillen toca: los gatos mutan, se reproducen, mueren de maneras que el juego describe con una frialdad que resulta tan incómoda como irresistible. Ha valido la pena esperar. Nadie debería haber esperado tanto, pero ha valido la pena.

15. Cairn (PS5 / PC)

Cairn salió el 29 de enero —el primer mes del año— y lleva el resto del semestre siendo el nombre que aparece cuando alguien pregunta qué juego indie del año ha infravalorado. La premisa es exactamente lo que dice: escalar el Monte Kami gestionando recursos, resistencia y el vértigo constante de saber que un error de cálculo no tiene recuperación. Lo que no dice la premisa es que Cairn convierte la lentitud en ritmo y el miedo a la caída en argumento narrativo, que la montaña es un personaje antes de ser un escenario y que la sensación de alcanzar cada repisa tiene un peso que los juegos de acción rara vez consiguen sin disparar nada. El contendiente al GOTY del año que menos gente tiene en el radar.

14. Ice-Pick Lodge — Pathologic 3 (PC / PS5)

Pathologic 3 es el juego que menos te importará si no has jugado a los anteriores y el que más te importará si sí lo has hecho: Ice-Pick Lodge lleva veinte años construyendo uno de los universos más incómodos, más exigentes y más emocionalmente devastadores del videojuego de autor, y este tercer capítulo hereda toda esa tradición con Akira Yamaoka —el compositor de Silent Hill— firmando una banda sonora que utiliza el silencio como los juegos anteriores utilizaban la fiebre: como herramienta de presión constante. No es un juego para todo el mundo. Es exactamente el juego para quien entienda esa frase como una recomendación y no como una advertencia.

13. Capcom — Monster Hunter Stories 3: Twisted Reflection (PS5 / Switch / Switch 2 / PC)

La saga Stories es el lado tranquilo del ecosistema Monster Hunter: donde la franquicia principal te pone a cazar bestias, Stories te pone a criar, entrenar y vincularte con ellas en un sistema de combate por turnos que prioriza la estrategia sobre los reflejos. Twisted Reflection tiene los patrones que han definido la serie —el sistema de genes, los huevos robados, la relación entre el jinete y el monstruo— y los expande con la confianza de quien lleva tres entregas firmando el mismo contrato con el jugador. El mejor punto de entrada al universo para quien prefiera el rol sobre la caza, y la confirmación de que Capcom sabe gestionar sus dos sagas en paralelo sin que ninguna reste a la otra.

12. Beethoven & Dinosaur / Annapurna Interactive — Mixtape (PS5 / Xbox Series X|S / PC)

Beethoven & Dinosaur son los responsables de What Remains of Edith Finch, y Mixtape no replica esa fórmula sino que la traslada: la historia de tres amigos viviendo el último día de un verano de los años noventa en California usa la música de la época —casetes, canciones que tenían un significado específico en ese momento concreto de sus vidas— como estructura emocional de la aventura. Annapurna Interactive sigue siendo el sello que publica lo que nadie más publicaría esperando que el jugador lo encuentre, y esta vez ha acertado de la manera más limpia. Disponible en Game Pass desde el día de lanzamiento, que es la única decisión de distribución razonable para este tipo de proyecto.

11. Nintendo / Game Freak — Pokémon Pokopia (Nintendo Switch 2)

Pokémon Pokopia es el primer movimiento importante de la franquicia en Switch 2 y también el más arriesgado: en lugar de una aventura convencional, Game Freak entrega un simulador de construcción de comunidades en el que el protagonista es un Ditto que reconstruye una isla commune dando forma a personajes que solo existen en su imaginación. El concepto de identidad —ser lo que los demás necesitan que seas, sin saber qué eres cuando nadie te necesita— tiene en manos de Pokémon una dimensión más interesante de lo que nadie habría predicho. Un juego divisivo como todo lo que no se parece a lo anterior; por eso mismo está aquí.

10. Bungie / Sony — Marathon (PS5 / PC)

Bungie lleva décadas intentando hacer algo que no sea Halo y algo que no sea Destiny, y Marathon —la recuperación del shooter de ciencia ficción que firmaron en los años noventa para Apple Macintosh— es el primer intento que llega al mercado como un proyecto que sabe exactamente lo que quiere ser. El extraction shooter tiene reglas que el estudio conoce de sobra: equipos que compiten por el botín, permadeath que hace que cada decisión cuente, mundos que guardan memoria de las partidas anteriores. La diferencia con la competencia es el tejido de lore que Bungie lleva años construyendo y que aquí tiene el espacio que necesitaba. No el Destiny 3 que muchos querían; algo con más identidad propia de lo que el género normalmente promete.

9. Ryu Ga Gotoku Studio / SEGA — Yakuza Kiwami 3 & Dark Ties (PS5 / Xbox Series X|S / PC)

Yakuza 3 era el eslabón más débil de la saga Kiryu: salió en 2009 cuando el estudio todavía no había entendido cómo hacer que los ritmos de la vida cotidiana en Okinawa convivieran con la épica yakuza que había definido los dos primeros juegos. Ryu Ga Gotoku Studio lleva años reescribiendo su propia historia con la serie Kiwami, y esta tercera entrega no solo actualiza lo técnico sino que añade Dark Ties, una historia nueva que cierra algunos de los cabos que el original dejó sueltos con la prisa del que ya tiene el siguiente proyecto en producción. El mejor Yakuza Kiwami de la serie. Lo cual es competencia con mucho peso.

8. Team Ninja — Nioh 3 (PS5 / PC)

Nioh 3 fue el primer juego importante de 2026 y sigue siendo, seis meses después, uno de los más sólidos del año: Team Ninja lleva dos entregas afinando un sistema de combate de acción con mecánicas soulslike que tiene la profundidad de quien entiende que la curva de aprendizaje no es un obstáculo sino una promesa. La tercera entrega añade capas sin que ninguna nueva mecánica rompa el equilibrio de las que ya estaban ahí, y el mundo japonés de magia y guerra civil que el estudio lleva construyendo desde 2017 tiene en este capítulo el espacio suficiente para respirar. El primer imprescindible de 2026, llegó en febrero, y resistió.

7. IO Interactive — 007 First Light (PS5 / Xbox Series X|S / PC)

IO Interactive lleva desde 2020 desarrollando su propia versión de James Bond, y First Light llega con la claridad de un estudio que ha tardado en llegar porque sabía exactamente adónde quería ir. La historia de cómo este Bond concreto se convierte en el agente que todos conocen usa el mismo ADN del Hitman de World of Assassination —la infiltración, la planificación, la libertad de decidir cómo resolver cada situación— y lo traduce al lenguaje del espionaje con una fluidez que la franquicia no había encontrado en mucho tiempo. El mejor juego de James Bond en veinte años. La barra era baja; el resultado la supera por mucho.

6. Playground Games / Xbox Game Studios — Forza Horizon 6 (Xbox Series X|S / PC)

Forza Horizon 6 tiene el escenario más ambicioso de la saga —Japón, con la variedad geográfica que permite circuitos por el Fuji, calles de Tokio y paisajes de montaña que el género no había explorado antes— y la ejecución de un estudio que lleva cinco entregas afinando el mismo sistema sin que ninguna haya resultado innecesaria. Quinientos cincuenta vehículos con un nivel de detalle que convierte cada coche en un argumento propio, y una sensación de conducción que encuentra el equilibrio exacto entre la precisión de la simulación y la inmediatez del arcade. El mejor juego de coches del semestre. Probablemente del año.

5. Yacht Club Games — Mina the Hollower (PS5 / Xbox / Switch / Switch 2 / PC)

Yacht Club Games lleva más de una década demostrando que el homenaje al pasado puede ser algo más que nostalgia: Shovel Knight no era retro por ser retro sino porque esa forma era la que mejor servía a lo que querían contar. Mina the Hollower aplica el mismo principio a la acción-aventura de los Zelda de Game Boy: una heroína, un mundo de horror gótico, cámaras laberínticas y una dificultad que no perdona porque el juego no está diseñado para que sea cómodo. Trescientas mil copias vendidas en los primeros tres días. Noventa puntos en Metacritic. Que esté en el quinto puesto de esta lista tiene que ver con que el semestre ha estado excepcionalmente bien.

4. Capcom — Pragmata (PS5 / Xbox Series X|S / PC)

Pragmata se anunció en 2020 con un tráiler que mostraba un astronauta, una niña androide y una Tierra vaciada de explicaciones, y pasó los años siguientes siendo el proyecto más misterioso de Capcom: siempre cerca, nunca listo. Lo que llegó en abril de 2026 justifica la espera de una manera que los proyectos que se retrasan raramente consiguen: un shooter en tercera persona en el que la androide Chloe no es el personaje que el jugador controla sino la herramienta con la que el protagonista manipula el entorno, y esa asimetría entre lo que el jugador dirige y lo que el jugador siente que ocurre es la decisión de diseño más inteligente del semestre. Capcom estaba construyendo algo que nunca había construido antes. Y lo ha construido bien.

3. Schrödinger’s Call (PC)

Schrödinger’s Call es el caso más fascinante de gestión de expectativas del semestre: un juego de PC que llegó sin la campaña de marketing de los grandes estudios y acumuló una de las puntuaciones más altas del año junto a proyectos con presupuestos de decenas de millones. Lo que hay detrás del título —un sistema de juego que trabaja con la ambigüedad y el colapso de posibilidades como herramienta narrativa, donde el estado del mundo depende de si lo observas y de qué forma lo observas— es exactamente el tipo de propuesta que los grandes estudios no pueden permitirse firmar porque no hay manera de explicarla en un tráiler de noventa segundos. Afortunadamente, hay estudios que no lo necesitan. La rareza del año entre los más valorados.

2. Housemarque / Sony — Saros (PS5)

Housemarque ganó la atención de medio mundo con Returnal en 2021 y la pregunta que se instaló desde entonces era una sola: ¿puede hacer algo que no sea Returnal? Saros responde con un enforcer llamado Arjun Devraj que investiga una colonia perdida en el planeta Carcosa y encuentra una entidad alienígena que distorsiona el tiempo y concede poderes que tienen el coste exacto que cabría esperar de cualquier poder que se concede así. El bullet-hell en tercera persona que el estudio ha perfeccionado durante años está expandido en todas las dimensiones relevantes —más accesibilidad sin sacrificar el pico de exigencia, una estructura de mundos con más matices que el bucle de su predecesor, una narrativa sobre la redención que tiene más capas de las que los créditos finales dejan ver—, y la sensación al terminarlo es la de haber jugado al juego que Housemarque llevaba años preparándose para hacer. Que sea exclusivo de PS5 es una lástima sin paliativos. Que esté en el segundo puesto de esta lista no los tiene de ningún tipo.

1. Capcom — Resident Evil Requiem (PS5 / Xbox Series X|S / Nintendo Switch 2 / PC)

Resident Evil Requiem es la novena entrega de la franquicia principal y el mejor argumento que Capcom tiene para que le perdones todos los productos intermedios, los contenidos adicionales de catálogo y los remakes que llevan años ocupando el espacio que podría tener una historia nueva. Los dos protagonistas con estilos de juego contrapuestos —uno que te obliga a administrar el miedo como recurso escaso, otro que te permite convertir la amenaza en acción directa— no es un truco de marketing sino una decisión estructural que duplica la duración sin que la segunda mitad se sienta como repetición de la primera. El horror de Capcom sabe exactamente cómo asustar, exactamente cómo aliviar la tensión, y exactamente cuándo hacer las dos cosas. Requiem no ha olvidado ninguna de las tres lecciones, y en el año en que todos esperaban a que llegara algo más grande, ha resultado ser lo más grande que ha llegado.