Blue Beetle entra en la secuela de Superman y el DCU vuelve a generar debate

Xolo Maridueña volverá a interpretar a Jaime Reyes en Man of Tomorrow, la secuela de Superman que James Gunn tiene actualmente en producción. Para quien no haya visto la película original de 2023 —y son más de los que parecen, dado que recaudó ciento treinta millones de dólares en todo el mundo pero pasó por las salas sin el impacto que su estudio esperaba—, Jaime Reyes es un adolescente mexicanoamericano recién graduado que, por obra del azar y de la ciencia ficción, acaba fusionado con un escarabajo alienígena de origen tecnológico que le proporciona una armadura, armas y habilidades de combate, además de una voz interior que no siempre está de acuerdo con sus decisiones. La película de Ángel Manuel Soto, con mucho más corazón familiar que la media del género y una apuesta decidida por la representación latina en el cine de superhéroes, obtuvo críticas razonablemente positivas y encontró a su público, aunque ese público no fue tan grande como para garantizarle continuidad propia dentro del nuevo universo. Lo que sí le garantizó fue el favor de Gunn, que ya había declarado en una entrevista que Blue Beetle tiene una distinción singular en su DCU: «El primer personaje del DCU es Blue Beetle, y la primera película completa del DCU es Superman«. Que ahora los dos compartan pantalla en la secuela no es, por tanto, sorpresa narrativa: es la consecuencia lógica de que Gunn lleva meses construyendo un universo donde los personajes menores tienen tanto peso fundacional como los grandes.

Lo que sí genera debate —y lo está generando en redes con la intensidad habitual que acompaña a cualquier anuncio del DCU— es si Man of Tomorrow corre el riesgo de convertirse en otra película de conjunto cuando debería ser una historia en solitario de Superman. La pregunta tiene antecedentes incómodos: el universo anterior de DC acumuló un historial de películas donde la proliferación de personajes diluyó exactamente las historias que se suponía debían sostener. Gunn ha argumentado repetidamente que su enfoque es diferente y que incluirá personajes poco conocidos sin la presión de competir con nadie. La argumentación tiene lógica. El problema es que el contexto en que se produce este anuncio no ayuda especialmente a la confianza: Supergirl, la segunda gran apuesta del nuevo DCU, se ha convertido en una de las decepciones económicas más evidentes de 2026 y tiene serias dificultades para recuperar su presupuesto. Gunn tiene margen de error, pero ese margen no es ilimitado, y cada decisión que genere la pregunta «¿no estamos repitiendo los errores de antes?» va a recibir más escrutinio del que recibiría en otro momento. Blue Beetle en la secuela de Superman puede ser exactamente la decisión correcta. También puede ser el tipo de decisión que, en retrospectiva, alguien señale como el momento en que el plan empezó a complicarse.