No necesitaba otra capa de épica: sino una cicatriz — Crítica de Supergirl: Woman of Tomorrow

Con el estreno del DCU de James Gunn en el horizonte, revisitamos la obra de Tom King, Bilquis Evely y Matheus Lopes. Un cómic que no solo redefine a Kara Zor-El, sino que le devuelve su derecho a ser una leyenda trágica.

DC Studios ha conseguido algo poco habitual en el ecosistema superheroico: que una futura película genere interés real por el cómic en el que se inspira. Hablamos de Supergirl: Woman of Tomorrow, la miniserie de ocho números que acabó llevándose el Eisner y que ahora sirve de base para el debut de Milly Alcock. La pregunta es obligada: ¿es realmente tan bueno como para que una superproducción quiera colgarse de él? La respuesta es un sí rotundo, aunque no por los motivos que dicta el canon.

Woman of Tomorrow no funciona como un simple «gran cómic de Supergirl». Es una operación de rescate: arrebatarle a Kara Zor-El el papel de «prima de Superman con trauma accesorio» y devolverla a su lugar legítimo: el de un personaje áspero, hermoso y, por momentos, más mitológico que su primo.

¿De qué va, en limpio?

La premisa es de un minimalismo elegante. Kara, de cumpleaños y medio borracha bajo un sol rojo que la deja sin poderes, se cruza con Ruthye Marye Knoll, una niña alienígena que busca vengar el asesinato de su padre. A partir de ahí, la serie se convierte en un western galáctico con estructura de balada: una persecución planetaria donde una heroína errante va dejando a su paso actos de violencia, compasión y mucha culpa.

Lo decisivo es el punto de vista. La historia es el relato que Ruthye hace de Kara. Eso lo cambia todo. Supergirl no entra en escena como una protagonista estándar; es una figura observada y magnificada. Una guerrera borracha, una santa accidental, una fuerza de la naturaleza con una tristeza vieja en los huesos. Tom King entiende que para que el personaje se imponga no hay que «modernizarlo» a martillazos, sino mirarlo desde fuera.

Una Supergirl que, por fin, no es Clark con flequillo

El gran acierto de la obra es asumir lo que DC suele olvidar: Supergirl no es una derivada. Clark es el héroe que llegó de bebé y convirtió Kansas en hogar; Kara es la superviviente que recuerda Krypton. Ella no heredó una pérdida abstracta: vio morir su mundo.

King escribe a una Kara cansada, brusca, casi malhablada. Aquí no hay sonrisa de póster ni corrección moral de catálogo. Hay una mujer joven a la que el universo le exige heroicidad sin preguntarle qué hizo con el dolor. Cuando la serie funciona —y lo hace casi siempre— es porque entiende que su bondad no nace de la pureza, sino de la herida.

Bilquis Evely y Matheus Lopes: El milagro visual

Luego está el dibujo. Bilquis Evely y Matheus Lopes han firmado uno de los cómics más bellos de DC en décadas. No es hipérbole; es un hecho visible en cada página.

Evely dibuja como si cada planeta fuera una miniatura sagrada. Sabe cuándo abrir la escala hacia lo místico y cuándo detenerse en la incomodidad de un viaje en transporte público interplanetario. Lopes, por su parte, no colorea: afina. Crea cielos que cantan y soles que enferman la página. El resultado es una odisea que tiene textura de cuento viejo y de space opera melancólica.

El gran «pero»: Tom King sigue siendo Tom King

No conviene engañarse: esto lleva firma. Tom King mantiene sus vicios: la cadencia solemne, la frase lapidaria y el dolor como instrumento musical de fondo. Quien busque una aventura de puñetazos y adrenalina constante se sentirá fuera de lugar. Woman of Tomorrow es una balada de venganza. A veces la estructura episódica se siente dispersa y la persecución de Krem parece más un hilo conductor que un motor urgente, pero rara vez descarrila. Es King en su especialidad: héroes rotos hablando como si supieran que un jurado los observa.

Veredicto: El cambio del eje moral

Donde la miniserie se vuelve imprescindible es en su resolución ética. Más allá de los monstruos y los planetas extraños, esto trata sobre qué hacemos con el dolor cuando tenemos delante a quien lo causó. Kara no le da a Ruthye una lección infantil; le entrega una justicia limpia.

Es por eso que la serie deja poso. Consigue que Supergirl parezca un personaje antiguo y nuevo a la vez. Una leyenda que aún no estaba escrita del todo.

VEREDICTO: 🟢 MUY RECOMENDABLE

Si la película de Craig Gillespie captura siquiera una fracción de esta tristeza cósmica, DC tendrá algo más valioso que una buena adaptación. Tendrá, por fin, una Supergirl de verdad.