La consagración del quejío: El cordobés Rafa del Calli conquista la Lámpara Minera en La Unión
El eco de los viejos yacimientos volvió a desgarrar las gargantas en la mítica Catedral del Cante, demostrando que el arte jondo sigue teniendo en La Unión su olimpo más exigente. La gran final de la 65ª edición del Festival Internacional del Cante de las Minas ha coronado de forma indiscutible al cantaor cordobés Rafael Plantón Heredia, conocido artísticamente como Rafa del Calli, quien alzó al cielo la codiciada Lámpara Minera en el Antiguo Mercado Público. Su paso por las tablas firmó una de las noches más memorables de la historia reciente del certamen, metiéndose al jurado y al público en el bolsillo no solo con el máximo galardón —dotado con 15.000 euros—, sino redondeando la gesta al acaparar los trofeos especiales por su magistral y punzante interpretación de cantiña, malagueña y mineras.
La velada, cargada de una tensión casi mística y de un duende que se cortaba con cuchillo, sirvió también para revalidar el imponente relevo generacional de la disciplina sobre el escenario unionense. En la categoría de baile, el prestigioso trofeo Desplante viajó rumbo a tierras andaluzas gracias al arrollador magnetismo de la sevillana Lucía Fernández González, «Lucía La Bronce», cuyo taconeo y expresividad física maravillaron por completo a la crítica. Por su parte, la guitarra flamenca vivió su propia fiesta local con el triunfo del joven talento unionense Pablo Barrionuevo Bernal, quien se adueñó del Bordón Minero y del nuevo Premio Festivales Región de Murcia, asegurando que el virtuosismo y el latido del toque autóctono se queden en casa por todo lo alto.
La lista de los grandes triunfadores de esta edición se completó en el apartado de instrumentistas con el valenciano Carlos Ferrer Peralta, apodado «Karlos Nao», quien conquistó el premio Filón gracias a una prodigiosa y fresca aproximación a la flauta flamenca. La organización echó el cierre definitivo a este asfixiante y apasionado asalto veraniego en el icónico Café-Cantante con la última Madrugá Flamenca, dejando claro que el palmarés de este año consolida una nueva hornada de creadores dispuestos a mantener intacta la pureza y el misticismo del lamento minero. Con la maquinaria ya engrasada para la próxima cita, el festival vuelve a demostrar que, en el universo del flamenco, el éxito absoluto solo se alcanza cuando se canta con el alma completamente desnuda frente al recuerdo de la mina.





