De la utopía al fango: ‘The Ultimates’ consolida el milagro político y contracorriente de Deniz Camp

Si el relanzamiento del nuevo Universo Ultimate de Marvel fue recibido en su día como un estimulante ejercicio de nostalgia bien entendida, la cabecera de The Ultimates, pilotada por el guionista Deniz Camp, ha dinamitado cualquier expectativa acomodaticia. El esperado Volumen 2 del serial —recopilado bajo el explícito y revolucionario epígrafe de All the Power to the People (Todo el poder para el pueblo)— confirma que no estamos ante una serie de superhéroes convencional, sino ante uno de los artefactos de crítica política y social más afilados de la industria del cómic reciente. Acompañado por el One-Shot Ultimate Universe: One Year In, este tomo recopila los números del 7 al 12, cerrando un arco donde la resistencia liderada por Iron Lad contra el consejo fascista de El Hacedor (The Maker) deja de ser una colorida aventura de acción para convertirse en un drama humano desesperado, asfixiante y profundamente visceral.

Nick Fury y el terror del estado policial en ‘One Year In’

El volumen encuentra su prólogo idóneo en el especial Ultimate Universe: One Year In #1, un pilar fundamental ilustrado por Jonas Scharf que desmaquilla por fin el funcionamiento interno de las fuerzas de ocupación de El Hacedor. La historia se centra en Nick Fury, presentado aquí no como el estratega infalible de la continuidad clásica (616), sino como una marioneta rota atrapada en un engranaje totalitario. A través de unos textos de apoyo que se leen como un testamento vital ante el pánico a que sus recuerdos sean borrados, Camp destila un suspense psicológico angustioso.

El número arranca con una secuencia que congela la sangre: un ciudadano común de la América profunda es ejecutado instantáneamente por un rayo satelital desde un helitransporte tras verbalizar, en la intimidad de su jardín, que los Ultimates «podrían tener razón». Scharf envuelve la trama en una atmósfera de espionaje sucio, opresivo y oscuro, transformando el cuartel de los villanos en una pesadilla arquitectónica. El especial se complementa con un breve preludio de tres páginas de Ultimate Wolverine, firmado por Chris Condon y Alessandro Cappuccio, que reinterpreta el proyecto Arma X bajo un prisma militar despiadado.

Héroes errantes, milicias fascistas y la perversión de los símbolos

Con el regreso del dibujante regular Juan Frigeri en The Ultimates #7, la serie se detiene a respirar tras los traumáticos eventos de sus arcos previos. En un Nueva York grisáceo que conmemora el aniversario de la caída de la Torre Stark, el Capitán América y la Antorcha Humana pasean como proscritos mientras la opinión pública, manipulada por los medios del consejo, los tilda de terroristas globales. Camp aprovecha estos compases para radiografiar la psique de su reparto, exponiendo la vulnerabilidad de Giant-Man y Wasp ante una guerra que amenaza con devorarlos.

La cumbre de la confrontación ideológica y física llega en el número 10, un relato salvaje que aborda de lleno el auge del neonacionalismo. Los Ultimates asaltan «Castletown», una colonia militar cimentada sobre la retorcida doctrina de Red Skull que ha parasitado la iconografía de Frank Castle (The Punisher) para justificar la segregación. Frigeri desata un festival de acción explícita —con Giant-Man emergiendo de formas grotescas y la Antorcha Humana reduciendo milicianos a cenizas—, mientras el guion lanza un dardo directo a la falta de un mensaje cohesionado por parte de la resistencia, un eco indiscutible de las flaquezas del ala demócrata en la política estadounidense real.

Luke Cage y el grito contra el sistema penitenciario

Si hay un capítulo que se postula directamente al Olimpo de las grapas de la década, ese es The Ultimates #9. Con el artista invitado Chris Allen a los lápices, el cómic se convierte en un demoledor alegato contra el complejo industrial de prisiones de los Estados Unidos. Mediante una estructura de saltos temporales que abarca desde 2005 hasta 2025, el tebeo disecciona la vida de un Luke Cage injustamente encarcelado a los quince años por los hilos invisibles de El Hacedor para sacarlo del tablero geopolítico.

Allen realiza un ejercicio de contención formal soberbio, recurriendo a una cuadrícula rígida de 9 viñetas por página durante la práctica totalidad del número. Este ritmo ralentizado asfixia al lector y lo encierra junto a Cage en su celda, transformando una conversación wordless o un plano detalle de unas esposas en poesía visual pura. Camp no se anda con rodeos: utiliza las páginas de Marvel para denunciar cómo las cárceles modernas perpetúan una forma de esclavitud legalizada que despoja de humanidad a las minorías, convirtiendo a Cage en un filósofo de barricada y un estratega de la libertad junto a Danny Rand.

Misticismo lírico en Asgard y la antesala del apocalipsis

El volumen demuestra su versatilidad formal en The Ultimates #11, una entrega planteada íntegramente a base de páginas de impacto (splash pages) que emula la mitología clásica. Thor y Lady Sif emprenden una cruzada para liberar los Nueve Reinos de la autocracia de Loki. La genialidad del número radica en que los textos de apoyo de Camp están escritos en verso rítmico, dotando a la carnicería cósmica de Frigeri de un tono de fábula de terror clásica. No falta el espacio para la alegoría sociopolítica: el pueblo de Vanaheim se niega a rebelarse contra el tirano simplemente porque su estatus acomodado les impide empatizar con el sufrimiento ajeno.

Finalmente, The Ultimates #12 funciona como el clímax y reseteo emocional perfecto de cara al inminente regreso de El Hacedor. Tony Stark (Iron Lad) reúne a su heterogéneo grupo en una sesión de catarsis colectiva para analizar las visiones de muertes horrendas que asaltan sus pesadillas, unas secuencias gore que Frigeri plasma con un detallismo sobrecogedor. Lo refrescante del libreto es que, en lugar de caer en el manido tropiezo de las desconfianzas mutuas o la búsqueda de un traidor, el equipo abraza la vulnerabilidad y la cooperación radical.

Veredicto: Una obra maestra imprescindible para entender el cómic moderno

The Ultimates Vol. 2: All the Power to the People es la confirmación absoluta de que el sello Ultimate ha superado en audacia y relevancia a la continuidad tradicional de la editorial. Deniz Camp y su equipo han entendido que el verdadero heroísmo no consiste en golpear más fuerte, sino en desmantelar las estructuras de opresión sistemática que asfixian el mundo real. Con un apartado artístico soberbio y un ritmo que te mantiene al borde del colapso, este tomo no solo es una lectura obligatoria para cualquier amante del medio, sino el testimonio de que el cómic de superhéroes aún puede ser peligroso, relevante y revolucionario.