‘Fedra, en los infiernos’ conquista al público de Mérida con el regreso de Lydia Bosch al teatro clásico
El Teatro Romano de Mérida ha vivido una de sus noches más apasionantes en el marco de la 72ª edición del Festival Internacional de Teatro Clásico con el estreno de Fedra, en los infiernos. La monumental propuesta, escrita y dirigida por José María del Castillo, se tradujo en una calurosa ovación por parte del público reunido en las piedras milenarias, celebrando un montaje que rinde homenaje a la tragedia clásica a través de la emoción, el dinamismo escénico y una contundente perspectiva de género. El gran reclamo de la velada estuvo encabezado por Lydia Bosch, quien firmó un aplaudido regreso a las tablas encarnando a una heroína dispuesta a reescribir su destino y liberarse del estigma de la locura y la condena histórica.
La trama subvierte el texto original al situar a la protagonista en el Inframundo, suplicando una segunda oportunidad a las Moiras para encarar de nuevo las decisiones pasadas. La pieza profundiza en las pasiones prohibidas, la represión del deseo y el peso de la culpa, confrontando la atracción de Fedra por su hijastro Hipólito (interpretado por Julio Peña) y su compromiso con Teseo (Alejandro Albarracín). Mediante la constante ruptura de la cuarta pared, el drama invita a los espectadores a convertirse en jurado activo de este juicio ético, cuestionando los cánones morales y la perpetua condena a la que ha sido sometida la figura femenina a lo largo de los siglos.
Coproducida por el propio Festival de Mérida junto a La Raíz Producciones y Coribante Producciones, la puesta en escena entrelaza el texto dramático con música original, diseño de vestuario de aire oriental y expresivas coreografías. El reparto principal se completa con las interpretaciones de Marta Calvó, Antonio Albella y Eva Diago, arropando una propuesta que estará en la programación del recinto emeritense hasta el 16 de agosto. La obra se consolida así como una de las ficciones más estimulantes de la temporada estival de teatro, ratificando la fuerza del patrimonio escénico cuando dialoga directamente con los debates contemporáneos.





