‘El otro Chiquito’ en Movistar Plus+: Tráiler del documental sobre la guerra judicial de Chiquito
Movistar Plus+ ha lanzado el tráiler oficial de El otro Chiquito, película documental que rescata uno de los litigios más insólitos de la televisión española de los noventa: la batalla judicial que enfrentó a Gregorio Sánchez con Antena 3 y el programa Esta noche cruzamos el Mississippi a cuenta de Lucas Grijander, la réplica encarnada por Florentino Fernández. La producción se presentará en el Festival de San Sebastián antes de su estreno en la plataforma el próximo 1 de octubre. Partiendo de una idea original de Diego San José (Celeste) y bajo la dirección de Javier Morales y Juan Zavala (El crítico), la cinta analiza los límites legales entre la parodia televisiva y la apropiación mercantil de un registro artístico único.
Más allá del morbo procesal, el documental aborda un dilema fascinante sobre los derechos de autor en el humor antes de la llegada de las redes sociales. En un ecosistema mediático donde la televisión privada aún estaba descubriendo el poder de los formatos maratonianos nocturnos, el caso de Chiquito sentó un precedente sombrío: la rapidez con la que las grandes cadenas podían vampirizar la estética, el vocabulario y la gestualidad de un personaje popular para rentabilizarlo al margen de su creador. El litigio no solo expuso la desprotección del artista frente a la maquinaria del prime time, sino que obligó a los tribunales a teorizar si un lenguaje inventado que ya repetía todo un país continuaba siendo propiedad privada o había pasado a ser dominio público.
El relato combina el archivo audiovisual de la época con un abanico de testimonios que refleja la magnitud sociológica del personaje, reuniendo a figuras como Pepe Navarro, Florentino Fernández, Mario Conde, Manolo Sarriá, Celia Villalobos, José Mercé o Manuel Campo Vidal. El otro Chiquito trasciende el mero ejercicio de nostalgia noventera para firmar el retrato amargo de Gregorio Sánchez, un hombre que alcanzó el éxito a una edad avanzada para descubrir, casi de inmediato, la frialdad con la que la industria del entretenimiento puede despojar a un cómico de su propia identidad.





