El live action de Enredados se rueda en Girona con Teagan Croft como Rapunzel

Enredados es la película de animación que Disney estrenó en 2010 con un presupuesto de doscientos sesenta millones de dólares —uno de los más altos de la historia de la animación en el momento de su rodaje— y recaudó casi seiscientos millones en todo el mundo: la historia de Rapunzel, la princesa de cabello mágico encerrada en una torre por la bruja Gothel que escapa al mundo exterior de la mano de Flynn Rider, un ladrón que buscaba otra cosa. La adaptación en imagen real lleva años en el radar del estudio, con una trayectoria accidentada que incluye una pausa en producción a principios de 2025 tras la fría acogida comercial del live action de Blancanieves, y una reactivación en octubre de ese mismo año —después del éxito de Lilo y Stitch— que desbloqueó el proyecto definitivamente. Desde el 22 de julio, con el equipo instalado en Girona, la película de Michael Gracey es ya una realidad en rodaje con fecha de estreno prevista para 2028.

El nombre que circuló con más fuerza durante la fase de gestación del proyecto fue el de Scarlett Johansson, que estuvo en conversaciones para encarnar a la villana Gothel y cuya eventual ausencia fue uno de los primeros síntomas de la inestabilidad que rodeó la producción durante meses. El papel de la bruja fue finalmente para Kathryn Hahn, que tiene el registro y la presencia necesarios para el personaje. La sorpresa mayor, sin embargo, es Rapunzel: el papel recayó en enero de 2026 en Teagan Croft, actriz australiana de veintidós años que construyó su carrera entera en la serie Titans de DC Universe y HBO Max, donde interpretó a Rachel Azarath —la versión televisiva de Raven— durante las cuatro temporadas que la serie estuvo en antena entre 2018 y 2023. Antes de Titans, Croft había debutado en el teatro a los nueve años como Scout Finch en una adaptación de Matar a un ruiseñor, participado en el film de ciencia ficción The Osiris Child (2016) y aparecido en Netflix junto a Anna Paquin en True Spirit (2023). El salto de antiheroína adolescente del universo DC a princesa Disney es, sobre el papel, el cambio de registro más ambicioso de su carrera.

El rodaje en Girona, que se extiende hasta el 3 de agosto antes de trasladarse a otras localizaciones españolas como Besalú, el monasterio de Santes Creus y la base de operaciones en los estudios Ciudad de la Luz de Alicante, mueve un equipo de aproximadamente quinientos técnicos y seiscientos extras. La Catedral de Girona hace las veces del castillo de Corona, y las escaleras de Sant Domènec y el Passeig Arqueològic completan el paisaje de la ciudad ficticia de la película. Junto a Croft y Hahn, el reparto incluye a Milo Manheim como Flynn Rider y a Diego Luna en un personaje original cuyo papel no ha sido desvelado. La película llega en el momento en que el live action de Vaiana acaba de estrenarse en cines, confirmando que Disney no tiene intención de frenar la cadena de producción que convierte sus clásicos de animación en imagen real.