El clásico de Disney que sigue siendo el estándar de oro 16 años después: ‘Enredados’

El estreno en Netflix de Swapped (Intercambiados), la nueva y alocada comedia de Skydance Animation, ha vuelto a poner bajo los focos el nombre de su director, Nathan Greno. Para los amantes de la animación, este lanzamiento es la excusa perfecta para mirar atrás y revisitar su obra cumbre: ‘Enredados’ (Tangled, 2010), la joya que codirigió junto a Byron Howard. Con el inminente inicio de producción de su adaptación en acción real para este verano (que contará con Teagan Croft, Milo Manheim y Kathryn Hahn), nunca ha habido un momento más idóneo para analizar por qué las aventuras de Rapunzel en el reino de Corona siguen siendo el molde perfecto del catálogo moderno de Disney.

La fórmula de los 260 millones:

Un lienzo digital tridimensional En su lanzamiento, ‘Enredados’ cargó con la etiqueta de ser la película de animación más cara de la historia, una apuesta de riesgo que pretendía fusionar la calidez del dibujo tradicional con la tecnología CGI. El resultado visual sigue siendo, a día de hoy, deslumbrante. El diseño de producción no buscaba el fotorrealismo frío, sino una estética que recordara a los cuadros al óleo clásicos. Desde la minuciosidad de la pintura en las paredes de la torre hasta el legendario movimiento de la cabellera dorada de Rapunzel, la película se siente como una obra de arte en constante movimiento que marcó el camino estético para éxitos posteriores como Frozen.

Subversión con corazón:

Rapunzel y Flynn como el dúo definitivo Lo que realmente mantiene viva a ‘Enredados’ dieciséis años después es su impecable guion. La película toma el cuento clásico de los Hermanos Grimm y lo sacude por completo. Rapunzel (con la voz original de Mandy Moore) no espera a ser rescatada; es una joven rebosante de curiosidad, armada con una sartén y con una fortaleza emocional que se enfrenta directamente al sutil maltrato psicológico de Madre Gothel. A su lado, Flynn Rider (Zachary Levy) rompe los esquemas del príncipe azul impecable para presentarse como un ladrón cínico, carismático y profundamente humano, construyendo una de las dinámicas románticas más sinceras, divertidas y equilibradas del cine de animación.

El legado imbatible de Alan Menken

La partitura de Alan Menken es otro de los pilares que evita que la película envejezca. Aunque en su momento algunos sectores la tildaron de «demasiado moderna», canciones como «Por fin veo la luz» (I See the Light) han pasado al Olimpo de la música cinematográfica. La escena de las linternas flotantes, cargada de una tensión romántica sutil y de un despliegue visual devastador, es el ejemplo perfecto de cómo Disney sabe tocar las fibras de espectadores de todas las edades. Apoyada por secundarios mudos pero brillantemente expresivos como Maximus y Pascal, ‘Enredados’ demostró que se podía abrazar la comedia contemporánea sin perder un ápice de la magia tradicional. Una obra maestra del ritmo y la emoción que hoy, con la perspectiva del tiempo, se disfruta incluso más que en su estreno.