‘Then You Run’: cuatro chicas con heroína robada, un tío mafioso y un asesino en serie que va a lo suyo
Tara, Stink, Ruth y Nessi habían planeado ir a Zante. Playa, sol y la primera semana de libertad después del instituto: el tipo de verano que la ficción sobre adolescentes ha representado tantas veces que ya tiene su propio código de gestos. Lo que ocurre en cambio es que la abuela de Tara muere, Tara tiene que ir a Róterdam a vivir con el padre al que apenas conoce, sus amigas la acompañan porque así funciona la amistad cuando tienes dieciocho años y no hay mejor plan, y tres días después se encuentran huyendo por Alemania con un alijo de heroína robado, perseguidas por un mafioso irlandés que resulta ser el tío de Tara, por una inspectora de la policía federal alemana que tiene sus propios intereses en las drogas y por un asesino en serie que camina por los márgenes de la historia con una lógica propia e igualmente letal. Then You Run —estrenada en Sky Max en el verano de 2023 y adaptación de la novela alemana Tú (2014) de Zoran Drvenkar— es una miniserie de ocho episodios que tiene la inteligencia de no tomar su propia premisa más en serio de lo que merece y la destreza suficiente para que esa ligereza calculada no cueste ni un gramo de tensión real.

El creador y showrunner Ben Chanan construyó la serie con la conciencia de que la fórmula que quería manejar —thriller de huida en carretera + comedia negra sobre adolescentes en situaciones para las que no están equipadas + crimen organizado de alto voltaje— tiene todos los ingredientes para autodestruirse si cualquiera de sus registros toma demasiado protagonismo. La solución no es equilibrar los registros de manera artificial sino permitir que el caos sea el método: que las cuatro protagonistas tomen decisiones que nadie con más experiencia tomaría, que los gánsteres hablen de ellas como de un problema menor mientras son el mayor problema de su historia, que el ritmo no descanse nunca lo suficiente para que el espectador recuerde que debería tener reservas. El resultado es una serie que no pretende ser más de lo que es y que dentro de esos límites funciona con una eficiencia que pocas producciones del mismo género alcanzan.

Leah McNamara, Vivian Oparah y la dinámica de las cuatro protagonistas como el motor que mantiene la serie en movimiento cuando la trama criminal amaga con engullirlo todo
El riesgo estructural de Then You Run es que la trama de crimen organizado —con sus propias subtramas, sus propios personajes y su propia lógica narrativa que preexiste a la llegada de las cuatro chicas— es más grande que las protagonistas que la desencadenan sin querer. Que la serie no caiga en ese hoyo tiene una sola razón: la dinámica entre Tara, Stink, Ruth y Nessi está construida con suficiente especificidad como para que cada una sea reconocible de manera inmediata y para que la relación entre las cuatro tenga el tipo de historia implícita que la mejor escritura de ensemble no necesita explicar porque ya está ahí, en cómo se interrumpen, en quién mira a quién cuando la situación empeora. Leah McNamara lleva a Tara con la carga de alguien que lleva demasiado tiempo siendo la persona de quien otros se preocupan —madre muerta, abuela muerta, padre desaparecido, amigas que han cruzado Europa por ella— y que en el momento en que el horror se presenta de verdad decide que el peso que cargaba era en realidad preparación. Vivian Oparah como Stink es el contrapunto de energía y decisión práctica que el grupo necesita para no paralizarse, Yasmin Monet Prince como Ruth lleva la carga emocional que el guion más adelante convierte en uno de sus desarrollos más inesperados, e Isidora Fairhurst como Nessi —la menos definida inicialmente, la que más tarda en revelar su función en la dinámica del grupo— es el personaje que mejor demuestra que el guion ha pensado en las cuatro como arquitectura y no como relleno alrededor de la protagonista central.

Lo que la serie necesita de ellas no es que parezcan heroínas —no lo son, toman decisiones sistemáticamente malas y la serie no las redime con ningún giro que las convierta de repente en competentes— sino que parezcan personas. Las incursiones en el territory de la comedia de situación adolescente —el embarazo que aparece en el peor momento posible, la atracción romántica en medio de la huida, los problemas de dinero que persisten incluso cuando la heroína del tío está en el maletero— funcionan porque Chanan no las trata como alivio cómico que descomprime la tensión sino como la textura de vida ordinaria que la situación extraordinaria no cancela. Que a Stink le preocupe lo que le preocupa en un pueblo alemán de madrugada con un mafioso a dos horas de distancia no es incoherencia: es lo que hace que la fuga sea suya y no de nadie más.

Richard Coyle como Reagan O’Rourke, la doble amenaza del mafioso y el asesino en serie, y Famke Janssen como la tercera línea de presión que la serie mantiene activa simultáneamente
Then You Run tiene la sofisticación de construir tres antagonistas que operan en registros completamente distintos y que representan tres tipos diferentes de peligro, de forma que la serie puede escalar y relajar la tensión de manera independiente sin que el conjunto pierda coherencia. Reagan O’Rourke —el tío de Tara, el jefe del alijo que robaron, el nombre que todo el mundo pronuncia con el tono que se reserva para los problemas irresolubles— es el antagonista que Richard Coyle construye como la versión más peligrosa de la familiaridad: un hombre que podría ser simpático si no fuera por el cuerpo que deja detrás de cada decisión comercial, que ve a Tara no solo como la persona que le debe el alijo sino como una heredera potencial, alguien que lleva su sangre y que ha demostrado en tres días que puede sobrevivir en un mundo que requiere exactamente el tipo de ferocidad que él ha cultivado durante décadas. Coyle encuentra en Reagan el equilibrio que los mejores villanos de la ficción criminal necesitan: gravedad real mezclada con la incomodidad de que en otras circunstancias podría resultar agradable.

El Viajero —el asesino en serie que Christian Rubeck interpreta con la quietud de quien no tiene prisa porque la historia no tiene forma de terminarse bien para quien se cruce con él— opera en el registro del horror puro, y la serie tiene la inteligencia de mantenerlo separado de la trama criminal durante suficiente tiempo para que su convergencia final con la línea de las cuatro protagonistas tenga el peso que la distancia genera. Famke Janssen como Dagmar, la inspectora de la policía federal alemana cuya relación con el alijo es más complicada de lo que su cargo sugiere, añade la tercera presión: la amenaza institucional que podría resolverlo todo y que por sus propias razones no quiere resolverlo de la manera en que debería. La coexistencia de estas tres líneas de peligro —el familiar, el absolutamente aleatorio y el institucional corrompido— es la decisión de guion más ambiciosa de Then You Run y la que permite a la serie mantener el ritmo en los ocho episodios sin depender de un único cliffhanger que cargue solo con el peso de la continuidad.

La comedia negra como método y como riesgo: los momentos en que los registros de la serie se rozan y lo que Then You Run gana y pierde cuando decide que puede reírse mientras corre
La comparación que la serie genera de manera casi inevitable es con Derry Girls: cuatro (o cinco) chicas cuya amistad funciona como el centro de gravedad de una situación que excede sus capacidades, con un humor que nace de la especificidad de sus personalidades y no de la situación cómica en abstracto. La diferencia es que donde Derry Girls operaba en la comedia de situación con violencia política como fondo, Then You Run opera en el thriller de violencia real con comedia como herramienta de supervivencia, y esa inversión de proporciones exige un equilibrio más difícil de mantener. En sus mejores momentos —cuando el absurdo de la situación y el peligro genuino coexisten en el mismo plano sin que ninguno anule al otro—, la serie hace algo que pocas ficciones del género consiguen: convencer al espectador de que puede reírse y seguir teniendo miedo en la misma escena. En sus peores momentos, la transición entre registros genera un ruido leve que no arruina la escena pero la descomprime en el momento en que la tensión no necesitaba descompresión.

La producción —fotografiada con el tipo de luz de norte de Europa que convierte cada ciudad alemana de paso en un escenario de thriller escandinavo— da a la huida una textura visual consistente: ciudades que no son destinos sino territorios a atravesar, moteles y carreteras y fronteras que en un verano diferente habrían sido fondos de fotografías de vacaciones. Then You Run es la clase de miniserie que en las listas de recomendaciones de plataforma aparece entre la segunda y la tercera semana de disponibilidad, cuando el boca a boca ha hecho su trabajo y el espectador llega con las expectativas calibradas para lo que es: ocho episodios de thriller de carretera con humor negro y cuatro protagonistas cuya amistad resiste la prueba de fuego más absurda que el continente europeo podría haberles puesto.





