¿Huele a Óscar bajo el mar? 20th Century Studios lanza el agónico tráiler de ‘Whalefall’

20th Century Studios ha desatado la claustrofobia colectiva al presentar el primer y angustioso avance de Whalefall, la adaptación cinematográfica de la aclamada novela de Daniel Kraus que llegará a los cines de España y Estados Unidos el próximo 16 de octubre. Definida por los propios productores como un cruce implacable entre Marte (The Martian) y 127 horas, la trama sumerge al espectador en la odisea de Jay, un joven buceador que, mientras busca los restos de su difunto padre en las profundidades del océano, es tragado vivo por un cachalote de sesenta toneladas. Con solo una hora de oxígeno en el tanque antes de una muerte cerebral segura, la película se configura como un adrenalínico thriller de supervivencia en tiempo real donde un hombre que había renunciado por completo a la vida deberá encontrar la fuerza para sobrevivir en el entorno más hostil e inverosímil del planeta.

El proyecto supone la gran reválida para el director y guionista Brian Duffield, quien ya demostró su asombroso pulso para la tensión silenciosa en la celebrada Nadie te salvará y que aquí coescribe el libreto junto al propio autor de la novela. Al frente del reparto se sitúa Austin Abrams, un actor en pleno estado de gracia tras su paso por Wolfs y la esperada nueva entrega cinematográfica de Resident Evil, quien asume la titánica tarea de sostener un monólogo casi absoluto atrapado entre las paredes gástricas del cetáceo. Detrás de las cámaras, el empaque industrial está garantizado gracias a la producción del oscarizado Brian Grazer a través de Imagine Entertainment, convirtiendo un concepto aparentemente de serie B en una de las apuestas de formato medio más sólidas y cuidadas del estudio para el cierre de año.

Aunque este tipo de producciones de supervivencia marina suelen ser carne de cañón para el mercado estival de blockbusters veraniegos, la firme decisión de retrasar su estreno hasta las puertas del otoño sugiere que sus responsables atisban en ella un potencial real para la exigente temporada de premios. La estrategia evoca irremediablemente al movimiento que en su día realizó Warner Bros. con En el corazón del mar (2015), la epopeya ballenera de Ron Howard que buscó el cobijo de los académicos en los meses de prestigio, aunque finalmente se quedase en tierra de nadie. Habrá que ver si el claustrofóbico viaje de Duffield y Abrams logra romper esa maldición histórica de los cetáceos en Hollywood o si, por el contrario, la crudeza y el intimismo de su propuesta consiguen pescar las nominaciones que a otros titanes del océano se les terminaron escapando entre las redes.