El despertar de la Fuerza X: Crítica de Escuadrón Suicida: El origen de Harley Quinn

El relanzamiento de los Nuevos 52 en 2011 no solo resucitó cabeceras clásicas, sino que otorgó una nueva oportunidad a conceptos que llevaban años en el limbo editorial. El Escuadrón Suicida, un grupo de operaciones negras gubernamentales nacido originalmente en 1959 y redefinido por John Ostrander en los ochenta, regresó bajo la batuta del guionista Adam Glass y un equipo artístico rotativo liderado por Federico Dallocchio y Clayton Henry. El resultado es una obra que, aunque comercialmente exitosa, destila la esencia más cruda y, a veces, atropellada de la «era Image».

Operaciones negras y nano-bombas

La premisa de la colección se mantiene fiel a sus raíces más oscuras: la autoritaria Amanda Waller recluta a villanos condenados de la prisión de Belle Reve para misiones donde la supervivencia es una anécdota. El equipo inicial, una amalgama de asesinos y psicópatas, incluye a:

  • Deadshot: El francotirador amoral cuyo único código es cumplir órdenes para, quizás, volver a ver a su hija.
  • Harley Quinn: La pieza central del tomo, reconvertida aquí en una sociópata peligrosa con un trasfondo sexualizado.
  • Rey Tiburón: El músculo salvaje que devora compañeros sin pestañear.
  • El Diablo, Araña Negra y Yo-Yo: Personajes que sirven a menudo como «carne de cañón» para enfatizar que nadie es imprescindible en este juego.

La narrativa arranca con una brutal escena de tortura que resulta ser un test de Waller, para luego lanzarlos a contener una plaga tecno-orgánica en un estadio de fútbol lleno de zombis robotizados.

El origen de la nueva Harley Quinn

Uno de los puntos clave del recopilatorio de ECC Ediciones es la exploración del origen de Harley. Glass respeta la base establecida en Amor Loco —la psiquiatra seducida por el Joker— pero le otorga un matiz mucho más perturbador y violento. Tras huir a Gotham para recuperar la cara desollada de su «Puddin», Harley se consolida no como una acompañante inocente, sino como una mente criminal inteligente y letal, cuya relación física y profesional con Deadshot vertebra gran parte del interés de la serie.

Crítica: Violencia gratuita y abdominales de CW

A pesar de su ritmo de blockbuster palomitero, la serie sufre de guiones que a menudo se sienten flojos y diálogos que rozan lo acartonado. Adam Glass, con pasado en la serie Sobrenatural, traslada una narrativa televisiva llena de acción a cascoporro, romances forzados y giros de guion que priorizan el impacto visual sobre el desarrollo de personajes.

  • Puntos negativos: La violencia extrema se siente en ocasiones injustificada y puramente gratuita, como cuando Rey Tiburón devora a Yo-Yo sin que esto aporte nada real a la trama. Además, el constante baile de dibujantes —hasta siete artistas en ocho números— otorga al volumen una sensación de inestabilidad visual molesta.
  • Puntos positivos: El dibujo de Dallocchio encaja bien en las escenas de horror tecno-orgánico, mientras que Clayton Henry brilla en los momentos más emocionales de Harley.

Veredicto: 🟡 PASABLE (Para fans del cine y la acción ligera)

Escuadrón Suicida: El origen de Harley Quinn es un entretenimiento ruidoso y sangriento que cumple como lectura rápida, pero que se queda a años luz de las etapas más brillantes del grupo. Es un producto de su tiempo: muchos abdominales, poca ropa y guiones que, aunque entretenidos, carecen de alma.