Fuego amigo en la Supertierra: Jason Momoa abandona la película de ‘Helldivers’, de Justin Lin

Sony Pictures y PlayStation Productions han sufrido un inesperado revés en su estrategia para colonizar las salas de cine con los mayores éxitos de los mandos de juego. Según ha adelantado en exclusiva Deadline, el actor Jason Momoa ha abandonado de manera repentina la adaptación cinematográfica en acción real de Helldivers, el aclamado videojuego de disparos cooperativo de Arrowhead Game Studios. La marcha del intérprete de Aquaman, cuyo fichaje estrella se había anunciado oficialmente el pasado mes de febrero, se ha producido por motivos de agenda que aún no se han hecho públicos, dejando al estudio sumido en una búsqueda contrarreloj de un sustituto con idéntico gancho comercial si quieren salvaguardar los planes de producción de una franquicia que reventó el mercado en 2024 al despachar más de 12 millones de unidades con Helldivers 2.

A pesar de perder a su principal reclamo publicitario, la maquinaria no se detiene y el director Justin Lin (Fast & Furious) sigue firmemente al timón del proyecto. El estudio mantiene el 10 de noviembre de 2027 como fecha inamovible de estreno, una apuesta de altísimo riesgo que busca replicar el éxito financiero de Uncharted (2022) —que amasó 407 millones de dólares a nivel global— y el prestigio de The Last of Us en HBO. La baja de Momoa, sin embargo, desatasca en parte su agenda en el terreno del pixel, donde este mismo año asume el titánico reto de transformarse en el icónico Blanka para la nueva e hipermusculada película de Street Fighter que preparan Legendary y Paramount, confirmando que el actor sigue siendo el rostro predilecto de los grandes estudios a la hora de buscar físicos capaces de encarnar la brutalidad del videojuego.

El contratiempo de Helldivers llega en un momento de ebullición absoluta para PlayStation Productions, que tiene ante sí el reto de gestionar la que probablemente sea la mayor cartera de adaptaciones simultáneas de la historia de Hollywood. Con la nueva versión cinematográfica de Resident Evil en el horizonte, el ambicioso largometraje de acción real de The Legend of Zelda comandado por Wes Ball y la monumental serie de God of War —que ha arrancado su producción para Amazon Prime Video bajo la batuta de Ronald D. Moore—, la factoría japonesa se juega su credibilidad en los despachos de Los Ángeles. Perder a una estrella del calibre de Momoa para su sátira bélica de ciencia ficción es un recordatorio de que, a diferencia de los entornos digitales, en el rodaje tradicional el «fuego amigo» de las agendas de las estrellas puede desestabilizar hasta la producción mejor blindada.