Jack White pone fecha a ‘Frozen Charlotte’, su séptimo disco en solitario, y lanza el single “Dollar Bill”
El indomable Jack White ha vuelto a demostrar por qué es el gran estratega del rock and roll analógico en plena era del algoritmo. Prácticamente sin previo aviso ni campañas promocionales tradicionales, el músico de Detroit ha anunciado el lanzamiento del que será su séptimo álbum de estudio en solitario, que llevará por título Frozen Charlotte y se publicará de forma oficial el próximo viernes 10 de julio a través de su propio sello, Third Man Records. Para aplacar la sed de su fiel militancia, el guitarrista ha acompañado el anuncio con el estreno en todas las plataformas de streaming de su primer y enérgico sencillo de adelanto, un corte directo y afilado bautizado como “Dollar Bill”, que ya se postula como la tarjeta de presentación perfecta para un trabajo compuesto por trece nuevas canciones grabadas en la intimidad de sus estudios de Nashville.
La llegada de Frozen Charlotte supone la continuación de su aplaudido No Name (2024) y certifica el estado de gracia creativo de un artista que este mismo año ha entrado por la puerta grande en el prestigioso Rock & Roll Hall of Fame gracias a su imperecedero legado con The White Stripes. Fiel a su fetichismo por el formato físico, White ha confirmado que el disco contará con jugosas ediciones limitadas en vinilo de colores —como el exclusivo «Zug Island Blue» o el «Ice Blue» para tiendas independientes—, además de los formatos tradicionales en CD y casete. El álbum promete ser un trallazo visceral de guitarras crudas y sutiles bases de blues, conectando con las raíces más puras de su repertorio y distanciándose de los experimentos sintéticos y dispersos de sus anteriores entregas en solitario.
Este movimiento estratégico del exlíder de The Raconteurs es una excelente muestra de cómo gestionar el misterio en el siglo XXI. Tras haber rodado algunas de estas canciones en directo durante sus recientes y celebradas actuaciones en festivales como Coachella, White opta por reactivar la liturgia del lanzamiento tradicional, pero prescindiendo del ruido corporativo, obligando a que la música hable por sí misma. En un mercado actual saturado de campañas de marketing artificiales que se dilatan durante meses en redes sociales, la inmediatez y la autoridad de Frozen Charlotte demuestran que, cuando se cuenta con un sonido tan afilado y una leyenda tan bien blindada, al rock de primer nivel le basta con una sola mañana para volver a acaparar todos los titulares del planeta.





