‘Insidious: Fuera del Más Allá’, la franquicia que sigue viva a pesar de sí misma

En 2010, James Wan construyó con Insidious algo que el cine de terror no tenía desde hacía tiempo: una lógica propia, un espacio sobrenatural con reglas identificables, y una familia suficientemente verosímil como para que el miedo tuviera algo a lo que agarrarse. El Más Allá —ese plano astral habitado por demonios con forma de sombra y por almas atrapadas en el tránsito— era una idea tan limpia en su geometría que resultaba inevitable que la industria la explotara hasta que dejara de tener bordes. Seis películas después, Insidious: Out of the Further —Fuera del Más Allá en su distribución española— llega con Jacob Chase en la dirección y con la apuesta más interesante que la franquicia ha hecho desde hace un ciclo completo: dejar atrás a los Lambert y construir una mitología nueva sobre una protagonista nueva. Que el resultado sea honesto en sus limitaciones no significa que no haya algo genuino debajo.

Gemma, los mensajeros y la idea que podría haber sido más

La premisa de Out of the Further tiene la clase de inventiva conceptual que los mejores momentos de la saga han necesitado para respirar. Gemma Hall —interpretada por Amelia Eve con una solidez que el guion no termina de rentabilizar— es una «mensajera»: alguien capaz de proyectarse astralmente y transportar objetos entre el Más Allá y el mundo físico, una habilidad que la franquicia no había explorado y que abre posibilidades narrativas genuinas. El antagonista, Cyrus Lam, es un líder de culto que quiere usar esa capacidad para resucitar a sus seguidores muertos; la madre de Gemma murió hace años para protegerla de él; ahora es la hija de Gemma quien corre el mismo riesgo. La estructura familiar como transmisión del peligro —el trauma que se hereda, la amenaza que se pasa de generación en generación— es el hilo que conecta esta entrega con el espíritu de las primeras películas, y Chase tiene el buen criterio de no romperlo.

Lin Shaye regresa como Elise Rainier, que en este punto de la saga lleva muerta tres películas y que aquí se comunica a través de una médium interpretada por Maisie Richardson-Sellers. Es una solución elegante para mantener a un personaje que la franquicia no puede permitirse perder del todo, y Richardson-Sellers la ejecuta con suficiente presencia como para que la transición no se sienta forzada. El problema es que Amelia Eve carga con demasiado peso en demasiados frentes —protagonista de origen misterioso, madre amenazada, portadora de una mitología nueva— y el guion de Chase y David Leslie Johnson-McGoldrick no le da el espacio que esa carga requiere. Gemma tiene el potencial de ser el personaje que ancle el siguiente ciclo de la franquicia; en esta primera aparición, todavía no termina de construirse.

Chase, el Más Allá filtrándose al mundo y lo que el horror gana cuando respira

Jacob Chase llegó a este encargo desde Come Play (2020), un film de terror de bajo presupuesto con una criatura digital y un niño autista que demostró que sabía calibrar la tensión sin depender del susto mecánico. Esa misma orientación hacia la atmósfera se nota en Out of the Further: Chase prefiere la incomodidad sostenida a la sacudida puntual, y hay secuencias —particularmente en la apertura y en un tramo del segundo acto donde el Más Allá empieza a contaminar los espacios domésticos— en las que el film tiene la clase de peso psicológico que el horror familiar necesita para ser algo más que un vehículo de sustos.

La idea de que el Más Allá sangre hacia el mundo real —que los objetos y las presencias de ese plano puedan materializarse en el nuestro— es, dentro de la lógica interna de la franquicia, la expansión mitológica más significativa desde que Wan estableció las reglas originales. Joseph Bishara, que ha compuesto la partitura de todas las entregas anteriores, vuelve con una paleta sonora que conoce exactamente cuándo dejar de hacer ruido, y la película en su mejor forma explota esa contención: los momentos más efectivos son los que no anuncian lo que va a pasar.

Cyrus Lam, la fórmula y el precio del sexto escalón

Lo que Out of the Further no consigue resolver es el problema estructural de cualquier franquicia que lleva seis entregas: la fórmula se ha vuelto tan visible que el espectador que ha visto las anteriores opera con un mapa mental del terror que la película no puede sortear. Sam Spruell construye a Cyrus Lam con una frialdad funcional, pero el personaje es el arquetipo del líder de culto sin el tiempo de pantalla ni el desarrollo que necesitaría para convertirse en una amenaza con lógica propia más allá de su utilidad argumental. El tercer acto acusa esa debilidad: cuando la película llega al enfrentamiento final entre Gemma y Cyrus en el Más Allá, las resoluciones son demasiado reconocibles y llegan con demasiada velocidad para que la tensión acumulada tenga un lugar donde caer.

Con ciento seis minutos, Out of the Further es también la entrega más larga de la saga, y hay un tramo de la segunda mitad donde esa duración trabaja en contra de la atmósfera que Chase había construido: la película necesita que el espacio del Más Allá se sienta amenazante, y cada vez que el ritmo cede, ese espacio pierde temperatura. El resultado final es una entrega que, frente a las más flojas del ciclo, tiene ideas propias y un director que sabe lo que quiere hacer; frente a las mejores, tiene demasiadas costuras visibles. Que se haya convertido en la película más taquillera de la franquicia en los últimos años dice más sobre la fidelidad del público al universo que sobre la calidad de lo entregado. Amelia Eve merece una segunda oportunidad con un guion que confíe más en ella. El Más Allá todavía tiene espacio. La pregunta es si alguien va a tomarse el trabajo de mapearlo de verdad.