Muere Pepe Habichuela, leyenda fundamental de la guitarra flamenca y patriarca de la dinastía Carmona
Esta semana, el pasado día 4 de agosto para ser exactos, el mundo de la cultura y la música llora la pérdida de Pepe Habichuela (José Carmona Carmona), figura indispensable y uno de los grandes maestros de la guitarra flamenca de las últimas décadas. Nacido en Granada en 1944 dentro de una de las saga más prolíficas y admiradas del arte jondo, el guitarrista falleció a los 81 años dejando tras de sí un legado imborrable que transformó para siempre la manera de acompañar y entender el toque. Su marcha supone el adiós a uno de los últimos guardianes del flamenco clásico que supieron, al mismo tiempo, abrir de par en par las puertas a la experimentación y a la modernización del género sin perder un ápice de compás ni de raíz.
Hermano del recordado Juan Habichuela y patriarca indiscutible de la dinastía de los Carmona, la trayectoria de Pepe estuvo marcada por alianzas artísticas históricas que revolucionaron el mapa sonoro del flamenco. Destaca de manera capital su complicidad con el cantaor Enrique Morente, junto a quien firmó obras maestras absolutas como Despegando (1977) o Negra, si la soya es (1992), discos de cabecera que rompieron moldes tradicionales y sentaron las bases del flamenco contemporáneo. A lo largo de sus más de seis décadas sobre los escenarios, su toque sobrio, elegante y rítmicamente impecable arropó también las voces de mitos de la talla de Camarón de la Isla, Fosforito, Fernanda de Utrera o Pansequito, ganándose el respeto unánime de varias generaciones de músicos.
Galardonado con distinciones de la talla de la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes y la Medalla de Andalucía, Pepe Habichuela fue también un pionero en tender puentes internacionales entre el flamenco y otras músicas del mundo, colaborando con gigantes del jazz como Don Cherry o con virtuosos de la música india como Nitin Sawhney. Su herencia musical continúa viva no solo en la historia del género, sino en el talento de su hijo Josemi Carmona y de sus sobrinos Juan y Antonio Carmona (fundadores del emblemático grupo Ketama), quienes recogieron su testigo renovador. Con su partida, la guitarra flamenca pierde una de sus pulsaciones más puras, pero su eco seguirá resonando eternamente en la memoria del arte universal.





