Esa voz rota fue lo mejor que le pudo pasar: muere Bonnie Tyler a los 75 años
Bonnie Tyler ha muerto este 9 de julio de 2026 en un hospital de Portugal, a los 75 años. Llevaba desde mayo hospitalizada en Faro, donde fue sometida de urgencia a una intervención quirúrgica por una perforación intestinal que requirió inducirla en coma. Salió del coma el 15 de junio, pero las complicaciones de la infección posquirúrgica nunca remitieron. Su último concierto había sido el 19 de marzo en el Shepherd’s Bush Empire de Londres, ante el público de su país de adopción, sin que nadie en la sala pudiera saber que era el último. Había nacido el 8 de junio de 1951 en Skewen, Gales, con el nombre de Gaynor Hopkins, y llevaba más de cuatro décadas siendo Bonnie Tyler: una de las voces más inconfundibles que el pop ha producido jamás.
La carrera de Tyler arranca con «It’s a Heartache» en 1977, una balada de rock que llegó al número tres en Estados Unidos y la colocó en el mapa antes de que nadie hubiera oído todavía ese timbre particular que la haría imposible de confundir. La gran explosión llegó en 1983, cuando Jim Steinman —el arquitecto sonoro de Meat Loaf, el hombre que trataba las canciones pop como si fueran óperas de Wagner— le entregó «Total Eclipse of the Heart», que se mantuvo cuatro semanas en el número uno del Billboard y acumula hoy más de mil millones de reproducciones. Al año siguiente, la banda sonora de Footloose incluía «Holding Out for a Hero», que terminó de sellar su estatuto de icono de la década. Menos conocido es que Tyler fue también la primera en grabar «The Best» en 1988, un tema escrito por Mike Chapman y Holly Knight que un año después Tina Turner convirtió en una de las canciones más vendidas de su carrera —la propia Tyler reconoció con humor que Turner «lo hizo mucho mejor que yo»—. En 2022, el gobierno británico le concedió la Orden del Imperio Británico. Llevaba dieciocho álbumes de estudio a sus espaldas.
Y sin embargo, todo —los premios, los números uno, los millones de copias— empieza con una operación que nadie esperaba que saliera bien. En 1976, Tyler se sometió a una cirugía para extirpar nódulos en las cuerdas vocales. La operación era técnicamente exitosa. Lo que quedó al otro lado era una voz completamente diferente: áspera, quebrada en los bordes, con esa rugosidad que los médicos no habían previsto y que Tyler creyó durante un tiempo que significaba el fin de su carrera. No fue el fin. Fue el principio de todo lo que la hizo grande. Esa voz rota era la única que podía sostener la enormidad emocional de Steinman, la única que podía gritar «turn around» al inicio de «Total Eclipse of the Heart» y hacer que quien la escucha sienta que algo muy serio acaba de ocurrir. El accidente se convirtió en el sello. Llevaba casi cincuenta años siendo el sello. Descanse en paz.





