Una infección te ordena subir treinta pisos. Moldrise es uno de los juegos de terror más singulares de 2026
Moldrise es un juego de horror psicológico publicado el 20 de julio en Steam por el desarrollador independiente Raffaele Picca cuya premisa pone sobre la mesa una de las ideas más perturbadoras del género en lo que va de año: el jugador ha contraído una infección fúngica que empezó en el pie y que, progresando hacia la cabeza, ha comenzado a emitir instrucciones. La única orden es «sube». El escenario es un edificio de apartamentos de treinta pisos cuyos excéntricos inquilinos tienen información fragmentada, objetos que intercambiar y motivos propios, y el objetivo es llegar a la azotea antes de que la infección complete su trabajo. La decisión de desarrollar el horror corporal exclusivamente a través del diseño sonoro y la insinuación —sin mostrar directamente lo que ocurre en el interior del cuerpo— sitúa a Moldrise más cerca de la tradición del horror psicológico clásico que del body horror explícito, y es también la que le da buena parte de su eficacia.
Las mecánicas construyen sobre esa premisa con un sistema de gestión de recursos que obliga a monitorear tres variables simultáneas —hambre, sed e infección— en cada ascenso. Cuando el jugador muere regresa al apartamento de partida, pero retiene el conocimiento acumulado en una libreta de ideas que permite saltar tareas ya completadas, descubrir atajos y optimizar los intercambios con los vecinos en la siguiente vuelta. El edificio es idéntico en cada intento; lo que cambia es lo que el jugador sabe sobre él, y esa estructura convierte cada muerte en progreso real en lugar de retroceso. El juego ofrece múltiples desenlaces en función de las decisiones tomadas durante el ascenso, y su sentido del humor oscuro —que coexiste con el tono de horror sin anularlo— es uno de los elementos más comentados desde su lanzamiento.
Moldrise está disponible en Steam y en itch.io a un precio de doce dólares, con una duración aproximada de noventa minutos en una partida completa. Es un título breve y deliberadamente acotado —el propio Raffaele Picca opera como estudio unipersonal— que ha encontrado un nicho claro entre los aficionados al horror indie de atmósfera densa, y que desde su lanzamiento en julio se ha posicionado como una de las propuestas más originales del género en la temporada.





