El regreso de la mueca infinita: Jim Carrey acaricia la resurrección de ‘Ace Ventura’

El magnetismo elástico de Jim Carrey se resiste a la jubilación y Hollywood parece dispuesto a exprimir la nostalgia de los noventa hasta la última gota. Los despachos de Morgan Creek y Warner Bros. han vuelto a encender los rumores sobre el desarrollo de Ace Ventura 3, un proyecto largamente acariciado que traería de vuelta al detective de mascotas más irreverente, histriónico y emblemático de la cultura pop. Tras el icónico díptico original compuesto por la cinta fundacional de 1994 y Operación África (1995), la franquicia quedó sumida en un absoluto letargo creativo tras el estrepitoso fracaso de Ace Ventura Jr. (2009), aquella infame entrega televisiva sin Carrey que intentó estirar la marca presentando a un supuesto hijo del protagonista. Ahora, con el actor en un momento idóneo para reencontrarse con sus personajes más emblemáticos, las conversaciones giran en torno a una secuela directa que borre los errores del pasado y devuelva al rey de la comedia el control total de sus delirantes gags zoológicos.

Esta fiebre por las segundas partes no es un hecho aislado, sino la confirmación de que Carrey ha decidido abonarse definitivamente al negocio de las secuelas tardías. El camaleónico actor acaba de sacudir la industria tras confirmarse de forma oficial su regreso para una secuela de El Grinch, el clásico navideño del año 2000 que volverá a dirigir Ron Howard, esta vez empleando tecnología de captura de movimiento para evitarle las tortuosas sesiones de maquillaje del filme original. Por si fuera poco, Paramount Pictures ya ha blindado la presencia del intérprete como el icónico Dr. Robotnik en la inminente Sonic 4, demostrando que su arrolladora energía física sigue siendo el motor comercial más fiable de la franquicia. Una racha de resurrecciones artísticas que contrasta con el definitivo carpetazo a otras propiedades intelectuales de su catálogo que simplemente no lograron sobrevivir a los cambios de rumbo del Hollywood moderno.

En la cruz de la moneda se encuentra la franquicia de Como Dios (Bruce Almighty), una de las propiedades más lucrativas de su carrera de la que jamás habrá una continuación con su firma. Recientemente, los guionistas originales revelaron que existieron plans formales para rodar una secuela directa titulada Brucifer, donde el personaje de Carrey, devastado por el dolor, adquiría los poderes de Satanás en lugar de los del Todopoderoso; una propuesta tan macabra, satírica y oscuramente arriesgada que terminó asustando a los ejecutivos del estudio, quienes rechazaron el libreto por completo. En su lugar, la productora optó por el descafeinado spin-off protagonizado por Steve Carell, Sigo como Dios, que se hundió con estrépito en la taquilla mundial y sepultó cualquier opción de ver a Carrey jugando a ser el Diablo. Con las cartas sobre la mesa y el infierno descartado, el cómico prefiere mirar al futuro refugiándose en sus éxitos seguros, preparando el terreno para demostrar que, cuando se trata de desatar la locura más salvaje en la gran pantalla, nadie puede imitar el diseño original del maestro.