Sangre, sudor y crudo: Reseña de ‘Landman’ (Temporada 1)

Taylor Sheridan ha encontrado en el oeste de Texas un nuevo yacimiento de drama, violencia y testosterona que explotar. Con ‘Landman’, el creador de Yellowstone abandona las praderas de Montana para sumergirse en el corazón de la cuenca del Pérmico, un lugar donde «el martillo siempre gana al clavo» y donde el petróleo no es solo un recurso, sino una droga más adictiva que la que trafican los cárteles al otro lado de la frontera. Esta primera temporada es una propuesta cruda y empapada de realismo que, aunque arrastra los vicios habituales de su autor, se sostiene gracias a un reparto que convierte el lodo en oro televisivo.

Billy Bob Thornton: El alma del parche

Si ‘Landman’ funciona es, por encima de todo, por Billy Bob Thornton. Su interpretación de Tommy Norris, un gestor de tierras (o landman) que actúa como apagafuegos profesional para la compañía M-Tex, es magistral. Norris es un hombre que vive al límite de sus propios principios: un alcohólico divorciado y endeudado que, sin embargo, posee una lucidez cínica capaz de desarmar a abogados, políticos y sicarios por igual.

Thornton dota a Tommy de una mezcla de fragilidad física —su rostro parece un mapa de carreteras secundarias de Texas— y autoridad moral. Es un personaje que no se comunica con gruñidos, sino con monólogos cargados de una sabiduría callejera y socarrona que Sheridan ha escrito a su medida. Ya sea negociando con una bolsa en la cabeza frente a un cartel mexicano o explicándole a una abogada de ciudad la cruda realidad del suministro energético global, Thornton es el pegamento que mantiene unida la narrativa.

Un ecosistema de ambición y tragedia

La serie no pierde tiempo en establecer lo peligroso que es el negocio del crudo. El arranque de la temporada nos lanza de lleno a una cadena de desastres: desde un accidente fatal que involucra a una avioneta robada por el narcotráfico hasta explosiones de pozos que diezman cuadrillas enteras. En este entorno, Cooper (Jacob Lofland), el hijo de Tommy, decide abandonar la universidad para trabajar como operario de base (roughneck), enfrentándose a novatadas brutales y a la realidad de que cada día de trabajo puede ser el último.

Frente a la suciedad de las torres de perforación, Jon Hamm interpreta a Monty Miller, el multimillonario dueño de M-Tex que gestiona el imperio desde despachos de madera y jets privados. Aunque Hamm y Thornton pasan gran parte de la temporada interactuando solo a través del teléfono, la química de camaradas veteranos es palpable. La serie acierta al mostrar las dos caras de la moneda: el lujo obsceno de quienes poseen los derechos minerales y la miseria de quienes arriesgan la vida para extraerlos.

El desafío de los personajes femeninos

Donde ‘Landman’ encuentra su terreno más pantanoso es en el tratamiento de sus mujeres, un punto que ha generado cierta controversia. Ali Larter brilla como Angela, la exmujer de Tommy, aportando una energía volátil y sensual a la pantalla, aunque su papel se mueve constantemente en el terreno de la femme fatale que desestabiliza la vida de los hombres.

Personajes como la hija Ainsley (Michelle Randolph) o la implacable abogada Rebecca Falcone (Kayla Wallace) parecen encajar a veces en arquetipos unidimensionales que Sheridan suele repetir: la joven rebelde o la profesional de hierro. Es especialmente llamativo el caso de Demi Moore, cuya presencia como Cami Miller es, en esta primera tanda de episodios, casi anecdótica, dejando al espectador con ganas de ver por qué se ha contado con una actriz de su calibre para un papel que, de momento, es secundario.

Un final que quema y deja huella

El tramo final de la temporada eleva las apuestas de forma dramática. La tensión entre M-Tex y el cártel mexicano escala hasta involucrar a la Guardia Nacional de Texas, culminando en un clímax donde Tommy es secuestrado y torturado antes de ser salvado por una intervención interna de la propia organización criminal. La muerte de Monty Miller al cierre de la temporada marca un punto de inflexión absoluto, dejando a Tommy como inesperado presidente de la compañía en un escenario lleno de deudas y amenazas.

‘Landman’ no es solo un drama industrial; es una elegía a un estilo de vida que se resiste a morir. Con una ambientación soberbia —es la serie que mejor ha captado la esencia de Texas desde Friday Night Lights— y una banda sonora que suena a asfalto y horizonte, la serie se posiciona como un combustible altamente adictivo. Sheridan ha vuelto a cavar hondo, y lo que ha encontrado es petróleo de buena calidad.