Maléfica 3 en marcha: la secuela que Disney necesita más que nadie en este momento

Disney está desarrollando Maléfica 3 con Angelina Jolie confirmada para volver al papel y Linda Woolverton —la guionista que escribió los dos primeros filmes y tiene en su haber La bella y la bestia y El rey león— encargada del script. No hay director anunciado todavía ni fecha de estreno ni título oficial, aunque el nombre de Jaume Collet-Serra ha circulado como candidato. Lo que hay es una producción en fase temprana de desarrollo y, según informaciones de principios de 2026, la posibilidad de que Disney teste el terreno antes de comprometerse del todo con una tercera entrega: el estudio estaría explorando un spin-off llamado Fey Island, una exploración del universo mágico de la franquicia al estilo documental con personajes nuevos y presencia puntual de Jolie, cuyo rendimiento determinaría si se da luz verde a Maléfica 3 propiamente dicha. Lo que refuerza que la franquicia no va a ningún lado es que Disney tiene planificada una inversión considerable en Villains Land, la expansión temática dedicada a sus villanos en los parques de atracciones, con Maléfica como atracción central.

La lógica que justifica la apuesta está clara si se mira el historial: Maléfica (2014) recaudó 758 millones de dólares con 241 de presupuesto; Maléfica: Maestra del Mal (2019) bajó a 491 millones pero siguió siendo rentable. Son los dos únicos live-action de Disney de la última década que pueden presumir de esa trayectoria con coherencia. El motivo no es un misterio: mientras el resto del catálogo de remakes se apoya en la nostalgia de clásicos ya amados para producir versiones que nadie había pedido, la saga de Maléfica es esencialmente original —una reinterpretación del punto de vista que construye un personaje nuevo sobre el esqueleto de uno conocido, con Angelina Jolie haciendo un trabajo que no tiene réplica directa en el resto del catálogo Disney. Blancanieves (2025) perdió en torno a 200 millones de dólares. El live-action de Vaiana, en cartelera ahora mismo, apunta a pérdidas de entre 100 y 125 millones sobre un presupuesto de 250. Dos fracasos consecutivos de ese calibre hacen que apostar por una secuela de algo que ha funcionado dos veces parezca una decisión de gestión básica.

El riesgo sigue ahí, claro. Entre la primera y la segunda entrega de Maléfica hubo un descenso de 267 millones de dólares en taquilla mundial, que no es una cifra que se ignore a la ligera; Maléfica: Maestra del Mal también recibió las críticas más duras de las dos y Woolverton tiene trabajo por delante para que una tercera parte no repita los problemas narrativos que lastraron la segunda. La pregunta más interesante que deja el actual estado de la franquicia no es si la película llegará a hacerse —todo apunta a que sí, con o sin la maniobra previa del spin-off— sino si Disney entiende que lo que funcionó en 2014 no era el personaje sino lo que Jolie hizo con él, y si eso se puede sostener una vez más.