Aaron Sorkin prepara el juicio final de Facebook con ‘The Social Reckoning’

El «muro» de Mark Zuckerberg está a punto de temblar de nuevo. Aaron Sorkin, el arquitecto de los diálogos afilados, ha culminado el rodaje de The Social Reckoning, la esperada secuela (o pieza complementaria) de la mítica La red social. Tras años de especulaciones, la película ha abandonado el título provisional de Goliath para centrarse en los explosivos eventos de 2021: las filtraciones de Frances Haugen recogidas en The Facebook Files. Sony Pictures ya ha marcado el 9 de octubre de 2026 como el día en que el gigante tecnológico tendrá que rendir cuentas en la gran pantalla bajo la dirección del propio Sorkin, quien toma el relevo de David Fincher tras no concretarse el regreso del director original.

El reparto es, sencillamente, una declaración de intenciones que mezcla veteranía y los rostros más potentes del momento. Jeremy Strong (Succession) asume el titánico reto de interpretar a un Mark Zuckerberg más maduro y cuestionado, sustituyendo a un Jesse Eisenberg que decidió pasar página. Junto a él, veremos a Mikey Madison (Anora), Jeremy Allen White (The Bear) y al siempre eficaz Bill Burr. La ausencia de Andrew Garfield también está confirmada, justificando la falta de Eduardo Saverin en la trama por su actual residencia en Singapur, dejando espacio para que nuevas figuras como Betty Gilpin y Wunmi Mosaku lideren este «ajuste de cuentas» cinematográfico.

La producción, que se rodó en Vancouver entre octubre y diciembre de 2025, contará con un cambio significativo en su apartado sonoro: Alexandre Desplat sustituye a Trent Reznor y Atticus Ross en la banda sonora, buscando un tono distinto para esta nueva era de crisis institucional. Sorkin, que ya exploró los entresijos del poder en El juicio de los 7 de Chicago, promete un guion que vincula la ética de los algoritmos con eventos tan oscuros como el asalto al Capitolio. Si la primera película trataba sobre cómo se creó la red, esta nueva entrega parece destinada a diseccionar cómo esa misma creación ha terminado por devorar la realidad tal y como la conocíamos.