Stallone se fue, la distribuidora quebró. ¿Qué ha pasado con el remake de Cliffhanger (Máximo riesgo)?

El remake de Cliffhanger que Jaume Collet-Serra ha dirigido con Lily James y Pierce Brosnan protagonizando una historia de padre e hija en los Dolomitas tiene previsto su estreno para el 28 de agosto de 2026 en Estados Unidos, lo cual es un milagro menor si se tiene en cuenta lo que ha tenido que sobrevivir para llegar hasta aquí. La historia empieza en 1994, cuando TriStar anunció Cliffhanger 2: The Dam —Stallone contra terroristas en la presa Hoover—, proyecto que languideció durante catorce años hasta que alguien reconoció que no iba a ningún lado. Siguieron otra década de reimaginaciones, directoras cambiadas, actores negociando cameos que nunca ocurrieron, hasta que en 2023 el proyecto tomó forma como secuela de legado con Ric Roman Waugh en la dirección y Stallone retomando a Gabe Walker: él y su hija llevando una empresa de montañismo en los Alpes italianos, la misma escala de trauma diferente. Lo que frustró ese plan no fue una disputa creativa sino algo más prosaico: Stallone exigió que su caché quedara depositado en escrow antes de que rodara un plano, la financiadora Rocket Science Industries se negó a garantizarlo y los conflictos de agenda con Tulsa King hicieron el resto. En octubre de 2024, Stallone y Waugh salieron. Entró Collet-Serra. Russell Crowe estuvo brevemente en la conversación para el rol protagonista antes de que se decidiera por Pierce Brosnan, se renombró al personaje y se comenzó a rodar en Austria.

La película que resultó —Naomi Cooper (Lily James) rescatando a su familia tras una emboscada de secuestradores en la montaña mientras su padre Ray (Brosnan) hace lo que puede desde otro ángulo— se vendió en el Festival de Toronto de 2025 a Row K Entertainment, una distribuidora indie recién lanzada que prometió 3.000 pantallas en Norteamérica y una fecha de agosto. En marzo de 2026, Variety reportó que Row K tenía un problema serio: la empresa no había pagado a vendedores, consultores ni socios, la adquisición formal de Cliffhanger con la agencia CAA nunca se había llegado a cerrar del todo, y el estreno quedaba en el aire. Para una película que lleva treinta años intentando existir, la ironía de casi no llegar a las salas por culpa de una distribuidora recién nacida y ya en quiebra técnica tenía cierta lógica de universo que se repite. La situación se desbloqueó parcialmente en mayo de 2026 cuando Decal —el sello de Neon— entró como socio de distribución para garantizar el estreno teatral y los derechos ancilares. La fecha del 28 de agosto sigue en pie. Lo que no sigue en pie es Row K, que a estas alturas tiene más problemas que una película de montañismo.

Vale la pena detenerse un momento en lo que hay: Collet-Serra, que ha construido una carrera sólida en el Hollywood del entretenimiento de gran formato (The Commuter, Jungle Cruise, Black Adam), entrega un thriller de acción inspirado en el modelo Die Hard con dos actores perfectamente calibrados para el material y rodado en localizaciones alpinas que hacen el trabajo visual pesado. La secuela que se prometió en septiembre de 2025 —antes de que Row K implosionara— sigue técnicamente en desarrollo, lo que dice algo sobre la confianza que existe en el resultado final o sobre el optimismo del sector. La pregunta más razonable, sin embargo, sigue siendo la que Stallone planteó sin querer cuando exigió el depósito: ¿quién paga por esto?