Cuando el chiste aprendió a rugir: ‘Aquaman: The Trench’, el tratamiento de choque de Geoff Johns
El anuncio por parte de DC Comics de la publicación en Estados Unidos de Aquaman by Geoff Johns Book One para el próximo 28 de julio de 2026 es la excusa perfecta para revisitar una de las etapas más revolucionarias, lúcidas y gamberras de la viñeta de superhéroes contemporánea. Para dimensionar el calado de este tomo de 320 páginas, en Disparate hemos decidido trocear su análisis en dos entregas fundamentales. Hoy nos encerramos en su primer arco argumental, titulado oficialmente The Trench (que recopila los números 1 al 6 de la serie original de los Nuevos 52), una tanda magra de grapas donde el guionista Geoff Johns y el excelso dibujante Ivan Reis asumieron una misión que en 2011 parecía un suicidio comercial: erradicar de un plumazo el sambenito de que el Rey de los Siete Mares no era más que el meme andante de los Super Amigos que solo servía para «hablar con los peces», transformándolo en el monarca más estoico, rudo y trágico de la editorial.

Metasátira marina frente a las pirañas del abismo
El arranque de la cabecera es un soberbio y divertidísimo ejercicio de metaficción donde Johns abraza los prejuicios de los lectores y los vuelca sin piedad dentro de la propia viñeta. En el primer número, Arthur Curry se ve obligado a lidiar con una marea humana de policías, ladrones, camareras e hipsters sabelotodo que le lanzan chistes crueles a la cara en mitad de un restaurante. Lejos de estallar en rabia o rebajarse al berrinche, Johns esculpe a un Aquaman majestuoso, lacónico y dotado de una dignidad regia que desarma la imbecilidad superficial del mundo terrestre.
Sin embargo, el verdadero catalizador de la trama explota cuando emergen de las profundidades abisales «La Fosa» (The Trench), unas aberrantes criaturas pirañescas, ciegas y caníbales que evocan directamente tanto al horror visceral de clásicos de serie B como Humanoids from the Deep de Roger Corman como a los mitos de los Profundos de Lovecraft. Estas alimañas comienzan a secuestrar a los habitantes de un pueblo costero para confinarlos en capullos orgánicos y devorarlos en sus tronos de las fosas marianas, desatando un misterio mitológico formidable: ¿cómo, por qué y quién estuvo detrás de la destrucción y el hundimiento de la antigua Atlantis?

La poética de la armadura metálica y el calvario de la deshidratación
El empaque formal de la colección es un auténtico triunfo de la narrativa visual contemporánea, confirmando a Ivan Reis como uno de los dibujantes más dotados y vanguardistas del panorama superheroico actual. Reis, en perfecta sintonía con las tintas de Joe Prado y los colores de Rod Reis, rompe con la planicie de los trajes tradicionales mediante un rediseño soberbio de la icónica camiseta naranja: aquí deja de lucir ridícula para transformarse en una imponente y pesada armadura de escamas que refleja la luz del océano con una textura metálica y protectora de primer nivel.
El clímax de este primer bloque nos regala una definición de héroe sumamente madura: para salvar la superficie, Aquaman debe tomar una decisión drástica y genocida con los monstruos de La Fosa que un boy-scout como Superman jamás se habría atrevo a ejecutar, sellando su destino con el peso de un verdadero gobernante. Tras este mazazo, la serie se permite un delicioso respiro en su ecuador mudando la acción al desierto en el número 5 —un irónico calvario de deshidratación y alucinaciones que juega con los límites físicos del personaje— donde Arthur debe encarar los fantasmas de su pasado y su herencia real sin una sola gota de agua a su alrededor.

El rugido de Mera y el veredicto de una deconstrucción con alma
Donde la cabecera muestra sus ligeras costuras es en la gestión del ritmo individual de sus grapas, un mal endémico del mercado moderno que formatea los guiones pensando exclusivamente en su posterior recopilación en tomo (TPB), dejando algunas transiciones en los flashbacks de los números 2 y 3 algo descompasadas y propiciando un exceso de diálogos expositivos para justificar la procedencia de las criaturas. No obstante, Johns compensa estas apreturas formales cediéndole el testigo absoluto en el número 6 a Mera en una entrega magistral centrada en su trasfondo.
Conocida erróneamente por la opinión pública como «Aquawoman», Mera protagoniza una secuencia memorable y cargada de ácida cotidianidad urbana al acudir a un supermercado local a comprar comida para perro; un entorno mundano que descarrila por completo cuando la protagonista debe usar su letal manipulación del agua para defenderse del acoso sexual del tendero y de los recelos de la policía, revelando además el trágico peso de haber tenido que asesinar a su propio padre para proteger su amor por Arthur. Aquaman: The Trench triunfa exactamente ahí: donde el cómic comercial se sacude los algoritmos para entregar un relato con alma, músculo y corazón que elevó la dignidad del océano por encima de cualquier chiste de internet. Una lectura obligada que prepara el terreno de forma inmejorable para la segunda parte de este monumental Omnibus.





