El enigma del tiempo y la memoria: Juan Mayorga deconstruye «El jardín quemado» de la Guerra Civil
El teatro de Juan Mayorga nunca se ha conformado con la mera representación literal de los hechos; lo suyo es un constante desafío a los límites de la memoria colectiva y los dilemas morales del ser humano. Con el estreno en la Sala Juan de la Cruz de ‘El jardín quemado’, el Teatro de La Abadía pone el broche de oro a su temporada actual mediante un texto de un valor simbólico extraordinario para el dramaturgo. Escrita originalmente hace tres décadas, esta pieza supone el cuarto proyecto que Mayorga asume simultáneamente como autor y director desde que tomó las riendas artísticas del espacio en 2022. La expectación generada por el montaje ha sido tal que, antes incluso de su primera función de cara al público, la dirección ha anunciado una prórroga de sus fechas de exhibición hasta el próximo 12 de julio.
El núcleo dramático de la obra se inspira en un macabro y fascinante hallazgo real: el descubrimiento fortuito en un mercadillo de los historiales clínicos de decenas de pacientes psiquiátricos durante la Guerra Civil española. Lejos de construir una crónica documental al uso, Mayorga utiliza este punto de partida para adentrarse en los terrenos de la fábula poética y plantear tres incómodas hipótesis que dinamitan cualquier binarismo histórico: ¿Enloquecieron estas personas a causa del horror bélico, fueron ingresadas por compasión como dements para salvar sus vidas, o se utilizó la institución médica para encerrar e invisibilizar a disidentes cuerdos? El texto transita con destreza por esa incómoda «zona gris» donde la inocencia y la culpa se difuminan por completo, utilizando la imaginación y la locura como las únicas vías de escape viables frente a la crueldad de la derrota.
Para dar vida a esta compleja red de silencios y contradicciones, la puesta en escena se sustenta en un solvente elenco coral encabezado por Adriana Ozores y Loreto Mauleón, acompañadas en el escenario por Jesús Barranco, Miguel Hermoso, Joserra Iglesias y Mariano Llorente. Las interpretaciones de este bloque actoral —encargado de encarnar a los internos del sanatorio— profundizan en el conflicto de unos personajes que, tras sufrir una derrota monumental, se debaten entre el deseo de ser rescatados y el miedo a reincorporarse a una sociedad hostil. ‘El jardín quemado’ se presenta, en definitiva, como una experiencia de alta exigencia intelectual para el espectador; una fantasía teatral que demuestra que el pasado es imprevisible y que los mundos de Mayorga se disfrutan más cuanto más cuestionan nuestros propios principios éticos.





