A veces el cine no se ve, se padece. Y lo digo como el mejor de los cumplidos. ‘El agente secreto’ (O Agente Secreto) es esa clase de milagro cinematográfico que ocurre cuando un director en estado de gracia decide que ya basta de narrativas masticadas para un público perezoso. Kleber Mendonça Filho ha vuelto a casa, a su Recife natal, para regalarnos un thriller político que es, a la vez, una carta de amor desesperada al séptimo arte.
El «Efecto Tiburón» en el Brasil de los años de plomo
Ambientada en el sofocante verano de 1977, la película sigue a Armando (un Wagner Moura que está «electrizantemente bueno», como bien dicen por ahí) en una huida hacia ninguna parte. Pero no te equivoques: aunque el título huela a James Bond, aquí no hay misiones de alto voltaje. Hay paranoia, hay sudor y hay un régimen militar que lo pudre todo.
Lo más fascinante es cómo Mendonça Filho utiliza ‘Tiburón’ (1975) de Spielberg como un leitmotiv constante. No es solo un guiño cinéfilo; es una metáfora de la amenaza invisible. Mientras el país se desmorona bajo la dictadura, la gente se evade con el escualo de Hollywood. Esa dualidad entre la cultura pop y la represión sangrienta es lo que hace que esta película juegue en otra liga.
Técnica prodigiosa y una paleta de colores que duele
Visualmente, la película es un festín. La fotografía de Evgenia Alexandrova abusa del amarillo —el amarillo del giallo italiano, del Escarabajo de Armando, de la bandera brasileña— para transmitir una calidez que termina siendo claustrofóbica.
- Doble focal (split-focus diopter): Un recurso puro de Brian De Palma que aquí electrifica cada plano, obligándote a mirar dos realidades a la vez.
- Narrativa fragmentada: Olvida la línea recta. La película se mueve con elipsis salvajes y saltos temporales que funcionan como muñecas rusas. O entras en su juego o te quedas fuera, pero si entras, el viaje es épico.
El adiós de una leyenda y el triunfo de un equipo
No podemos pasar por alto que este es el último papel del mítico Udo Kier. Su presencia le añade una capa de mística a un reparto coral donde nadie sobra: desde la fuerza de Tânia Maria hasta la frescura de Alice Carvalho. Es una película de grupo, de resistencia colectiva, que culmina en un final teñido de rojo sangre que te deja el alma temblando.
Veredicto
‘El agente secreto’ es una anomalía maravillosa. Es una película «sucia», desordenada por momentos, pero con una coherencia emocional inquebrantable. Mendonça Filho ha devorado el cine de los 70 (Lumet, Coppola, De Palma) para digerirlo y expulsar algo genuinamente brasileño y universal. Es la confirmación de que el cine internacional tiene un nuevo rey y se llama Kleber.
Lo mejor: Wagner Moura en el papel de su vida. El uso magistral del fuera de campo y del sonido para crear terror político. Lo peor: Su duración (158 minutos) y su falta de literalidad pueden expulsar al espectador que busque un thriller de acción convencional.
¿Crees que Wagner Moura por fin le dará a Brasil su primer Oscar a Mejor Actor o la Academia volverá a ser conservadora?




