Martin Scorsese desvela cómo el ‘hackeo’ a Sony arruinó su película sobre Cleopatra con Angelina Jolie
Martin Scorsese ha revelado uno de los secretos mejor guardados de la historia reciente de Hollywood: el ciberataque patrocinado por Corea del Norte a Sony Pictures en 2014 canceló de forma definitiva su ambicioso proyecto cinematográfico sobre la reina egipcia Cleopatra VII, el cual iba a estar protagonizado por Angelina Jolie. Durante su participación en el programa Crafty de Tribeca, conducido por su hija Francesca Scorsese, el director ganador del Oscar rememoró cómo la infiltración masiva —motivada por la polémica comedia The Interview de Seth Rogen y Evan Goldberg— desbarató los planes de Columbia Pictures. «Teníamos el guion listo e íbamos a hacerlo con Angelina Jolie. Iba a ser una locura, pero Kim Jong-un se enfadó y voló por los aires a todos en la compañía, arruinando la película», bromeó el cineasta con su habitual ironía.
El testimonio de Scorsese pone de relieve la maldición histórica que parece sobrevolar las adaptaciones sobre la gobernante ptolemaica. A este proyecto fallido se suma el estancamiento de la versión proyectada por Patty Jenkins y Gal Gadot, una producción de Paramount Pictures que perdió a Jenkins en la dirección para centrarse en labores de producción y que terminó congelándose de forma indefinida. La sombra del fracaso comercial o logístico persigue a la reina del Nilo desde hace décadas, fruto de la prolongada reticencia de los grandes estudios de Hollywood a arriesgar sumas astronómicas en un personaje tan exigente como fascinante.
El gran precedente de esta cautela sigue siendo la mítica Cleopatra (1963) de Joseph L. Mankiewicz. Protagonizada por Elizabeth Taylor junto a Richard Burton y Rex Harrison, aquella superproducción ostentó el récord de ser la película más cara jamás realizada hasta la fecha, con un presupuesto inflado de 31 millones de dólares (más de 44 millones sumando distribución y publicidad) que casi lleva a la bancarrota a 20th Century Fox tras un rodaje repleto de problemas de salud, cambios de equipo y escándalos mediáticos. A pesar de alzarse con cuatro premios Oscar y convertirse en un clásico incontestable de la historia del cine, la monumental empresa de 1963 demostró los desorbitados riesgos financieros que implica llevar a la gran pantalla la vida de la faraona, una lección que Hollywood parece seguir teniendo muy presente.





