Hulk Rojo y su banda de mercenarios: El estrepitoso gatillazo de los Thunderbolts de Daniel Way
En el volátil escenario de Marvel NOW! de 2013, la editorial decidió relanzar a los Thunderbolts con una premisa que, sobre el papel, parecía un sueño húmedo para cualquier fan del cómic de acción: un equipo de operaciones encubiertas liderado por el General Thaddeus «Thunderbolt» Ross (Hulk Rojo) e integrado por los antihéroes más letales de la casa: Punisher, Elektra, Venom (Flash Thompson) y Deadpool. Sin embargo, lo que prometía ser una oda a la violencia estilizada se convirtió, en manos del guionista Daniel Way y el dibujante Steve Dillon, en uno de los productos más indigestos y carentes de alma de la historia reciente de Marvel.

Una reunión forzada y un guion sin brújula
La historia de este primer arco, titulado «Sin Tregua» (#1-6 USA), nos lleva a la isla de Kata Jaya, donde Ross busca derrocar a un dictador que él mismo ayudó a encumbrar años atrás. La narrativa intenta emular el espíritu de Los Mercenarios de Stallone, pero fracasa al presentar a unos personajes que parecen haber olvidado todo su desarrollo previo en sus series en solitario.
Way utiliza a Deadpool como su zona de confort, cayendo en un humor bufo y «dad-joke» que chirría con el tono oscuro que se pretende. Mientras tanto, Venom oscila entre ser la conciencia del grupo y un carnicero sin sentido, y Elektra queda reducida a un mero objeto visual cuya mayor contribución es una escena de sexo con Frank Castle en mitad de un bosque rodeados de cadáveres, un momento que destila un halo de «¿a que molaría si…?» totalmente gratuito.

El naufragio visual de Steve Dillon
Si el guion es ramplón, el apartado artístico es, dolorosamente, el peor trabajo de la carrera de Steve Dillon. El legendario dibujante de Preacher se encuentra totalmente fuera de lugar en un entorno de superhéroes de gran escala. Sus diseños para las armaduras de Venom y Punisher son rígidos y mediocres, y su Hulk Rojo carece de la epicidad y el volumen necesarios. A esto se suma una paleta de colores de Guru eFX que abusa del rojo de forma monocroma y monótona, tratando de forzar una identidad visual que termina por agotar la vista del lector.

Veredicto: Un equipo de élite para un cómic de saldo
El volumen se cierra con una trama confusa que involucra a El Líder y El Loco (Philip y Samuel Sterns), resueltas de forma apresurada y con personajes secundarios como Mercy que aparecen como meros dispositivos de exposición sin explicación alguna. Lo que podría haber sido un ejercicio de humor negro y acción desenfrenada se queda en un título «vende-humos» que desaprovecha a sus estrellas en una historia que avanza a trompicones.
VERDICTO: DECEPCIONANTE





