El juicio a Mazón que no harán los tribunales: Atirohecho lo lleva al teatro

Carlos Mazón era el presidente de la Generalitat Valenciana y sigue sin haber respondido de su responsabilidad por los hechos de la DANA ante ningún tribunal. La compañía de teatro político Atirohecho —la misma que en 2019 llenó La Rambleta de València con Ingovernables— ha decidido que si la justicia institucional no se mueve, la justicia comunitaria tiene otras herramientas. El resultado es El juicio a Carlos Mazón que nunca verás, un montaje con texto y dirección de Rafa Segura que se estrenará en octubre de 2026 —cuando se cumpla el segundo aniversario de la catástrofe— en la propia l’Horta Sud, una de las zonas más castigadas por la DANA. El proyecto cuenta con la Koordinadora de Kolectivos del Parke Alcosa —cuarenta años de organización vecinal en el barrio de Orba— y Barret Films, cooperativa de cine documental y periodismo, como socios de producción.

El montaje plantea exactamente lo que dice en el título: un juicio ficticio en el que Mazón comparece como protagonista bajo su nombre real. La propuesta escénica incorpora grabaciones telefónicas reales de la noche de la DANA y flashbacks que reconstruyen la cronología de las decisiones —y las no decisiones— que precedieron a la tragedia. Seis o siete intérpretes articulan un proceso que mezcla la forma del procedimiento judicial con los mecanismos del teatro documental. El proyecto prepara también una lectura del texto ante la asociación de víctimas una vez terminado el proceso de escritura, lo que hace explícita su vocación de ser algo más que espectáculo: una herramienta de exigencia política y de reparación colectiva.

La clave está en el subtexto que el propio Segura articula sin rodeos: «La rendición de cuentas no acaba con una dimisión.» Que el espectáculo se estrene en el segundo aniversario de la DANA y se represente en l’Horta Sud no es un detalle menor —es la elección más política de todo el proyecto. El montaje se encuentra actualmente en fase de crowdfunding, y traslada al escenario una pregunta que no ha encontrado respuesta institucional: si el máximo responsable sigue sin ser juzgado, ¿qué otras formas tiene una comunidad de hacerse escuchar? «Hay otras formas de justicia comunitaria que reconfortan», dice Segura. El teatro valenciano lleva décadas sabiéndolo. Aquí lo recuerda con nombres y apellidos.