Dito Montiel dirigirá el esperado e íntimo biopic sobre el legendario Gene Wilder

La inolvidable mirada de un genio que hizo de la histeria colectiva y la vulnerabilidad una bellísima forma de arte recibirá, por fin, el gran homenaje cinematográfico que merece. El director neoyorquino Dito Montiel, recordado por la visceral A Guide to Recognizing Your Saints, se ha hecho oficialmente con los derechos biográficos de Gene Wilder para ponerse al frente de un largometraje que promete rehuir de la hagiografía convencional de Hollywood. El proyecto, que contará con un guion coescrito junto a Jeremy Roth (How I Met Your Father) y el respaldo en la producción de firmas independientes como Intrinsic Value Films y Mgmt Entertainment, se adentrará en la fascinante paradoja de aquel intérprete profundamente tímido y forjado en las tablas del teatro que, casi sin quererlo, terminó dinamitando y reconfigurando las leyes de la comedia norteamericana del siglo XX.

La película no solo se limitará a recrear la gestación de sus icónicos e imborrables estallidos maníacos en pantalla, que van desde el enigmático chocolatero de Willy Wonka y la fábrica de chocolate hasta el frenético científico de El jovencito Frankenstein, sino que pondrá el foco en las intrincadas luces y sombras de su vida privada. El metraje explorará la compleja psicología de un creador que obtuvo dos nominaciones al Premio Óscar —como actor de reparto por la magistral Los productores y como guionista por su simbiosis creativa con Mel Brooks—, mientras lidiaba con severas sacudidas personales, incluyendo el doloroso vacío que dejó la prematura muerte de su esposa, la también comediante Gilda Radner, a causa del cáncer en 1989. Esta pérdida marcó un antes y un después en la carrera de un Wilder que, en sus últimos años antes de fallecer en 2016 a los 83 años, prefirió refugiarse en la literatura y la pintura lejos de los focos de los grandes estudios.

Con esta premisa, la producción busca capturar esa dualidad casi mística que hacía que Wilder resultara magnético tanto para los niños que soñaban con billetes dorados como para los cinéfilos que devoraban sus sátiras más ácidas. En palabras del propio Dito Montiel, el corazón de la cinta radica en comprender a un hombre que poseía la extraña virtud de ser la persona más divertida y, simultáneamente, la más melancólica de cualquier habitación. El biopic se perfila así como una de las citas obligadas para los amantes del cine clásico, un viaje emocional de re descubrimiento que intentará descifrar cómo la mirada triste de un tierno actor de Wisconsin logró regalarle a la historia del cine algunas de sus sonrisas más salvajes y eternas.