Los propietarios de los derechos de Elvis Presley demandan a Anthropic por uso no autorizado de su catálogo
La batalla legal entre la industria del entretenimiento y el sector de la inteligencia artificial suma un nuevo episodio de alto voltaje. Los propietarios de los derechos de autor del catálogo de Elvis Presley han interpuesto una demanda judicial contra Anthropic —desarrolladora de la familia de modelos Claude— acusando a la compañía de haber entrenado sus sistemas utilizando 274 canciones del mítico «Rey del Rock’n’Roll» sin la debida autorización ni licencia. La acción legal, adelantada por The New York Times, reclama una compensación por daños y perjuicios de 41 millones de dólares (unos 35,7 millones de euros), solicitando el importe máximo fijado por ley de 150.000 dólares por cada obra infringida.
Detrás del proceso legal se encuentra una coalición de empresas tenedoras del catálogo del artista, entre las que se incluyen Authentic Brands Group, Raleigh Music Publishing, diversos fondos fideicomisos y accionistas particulares. En el escrito presentado ante los tribunales, los querellantes acusan a la firma tecnológica de eludir deliberadamente los sistemas de protección digital y alterar la información sobre la gestión de derechos de autor de las composiciones, sosteniendo que «Anthropic ha construido todo su modelo de negocio sobre la base de la infracción de derechos de autor a una escala nunca antes vista». Por su parte, la compañía tecnológica ha respondido a través de un comunicado oficial manifestando su total desacuerdo con las imputaciones y confirmando que se defenderá firmemente en los tribunales.
Este litigio no representa un caso aislado para el gigante de la IA, que ya encara una ofensiva legal similar impulsada a principios de año por Universal Music Group por el supuesto uso de bibliotecas de música pirateada. El choque entre los legados musicales más valiosos de la historia y los métodos de recopilación de datos para la inteligencia artificial continúa intensificándose, perfilando un precedente decisivo para el futuro del copyright en la era digital.





