Warner Bros. quiere su propio A24 y su primera gran apuesta tiene a Jenna Ortega y Rose Byrne en un gimnasio

Mary Bronstein y Rose Byrne vuelven a trabajar juntas. Después de Si pudiera te daría una patada —su colaboración anterior—, la directora y la actriz se reúnen en Nasty, un drama deportivo con guion de Isabella Jarosz rescatado de la Black List de 2024 —la lista anual de los mejores guiones circulando por Hollywood sin producir— que sitúa a Byrne como entrenadora de gimnasia olímpica y a Jenna Ortega como la atleta prodigiosa que debe superarla para ganarse un puesto en el equipo nacional. La dinámica que plantea el proyecto tiene más de thriller psicológico que de film de superación deportiva al uso: el mayor obstáculo de la protagonista no es la competencia exterior sino la mujer que la está preparando para ganar, lo cual pone a las dos intérpretes en la posición de construir juntas algo que funciona mejor cuanto más incómodo resulta.

Lo más llamativo del anuncio no es el casting sino quién está detrás. Nasty no llega de A24 —la casa habitual de este tipo de cine independiente de autor con aspiraciones comerciales— sino de Warner Bros. Clockwork, la nueva división de cine independiente del gran estudio americano, dirigida por Christian Parkes, que antes de esto era director de marketing de Neon. El modelo que describe Clockwork es exactamente el que han perfeccionado Neon y A24 en los últimos años: películas de alcance global, presupuestos ajustados y campañas de marketing que piensen en el espectador antes que en el algoritmo. Que el ejecutivo elegido para liderar la división venga de Neon no es un detalle menor: es una declaración de intenciones sobre qué tipo de cine quiere hacer Warner cuando baja el presupuesto y sube la apuesta artística.

Y luego está Jenna Ortega, que en este momento tiene la agenda más saturada de cualquier actriz de su generación. Pendiente de estreno The Great Beyond, lo nuevo de J.J. Abrams junto a Glen Powell; el remake de Single Female; y Shutout, el próximo film de David O. Russell sobre el mundo del billar con Robert De Niro. Que a todo eso sume ahora Nasty dice algo sobre el momento que atraviesa: o bien tiene un criterio de selección impecable, o bien no ha aprendido todavía a decir que no. En cualquier caso, un drama de gimnasia con Rose Byrne y Bronstein detrás de la cámara no parece el proyecto en el que practicar la renuncia.