Las 26 mejores series de 2026 (Parte I): lo mejor del primer semestre

Estamos a mitad de año y la televisión ya ha dado suficiente como para justificar una lista. Las listas de final de año tienen la virtud de condensar en unas pocas líneas lo mejor de doce meses de pantalla, pero también el defecto de que llegan cuando todos estamos agotados y nadie tiene tiempo de ver nada. Este año probamos algo distinto: dividimos el trabajo en dos partes. Esta es la primera. La segunda llegará antes de que acabe el año, con lo mejor del segundo semestre, y entre las dos superaremos las cincuenta menciones. Hoy nos quedamos con lo que ha dado el enero-junio de 2026.

Pero antes de empezar, un apunte obligado para los que llevamos la cuenta. Si esta lista no estuviera limitada a primeras temporadas y miniseries, más de la mitad de los puestos estarían ocupados por temporadas de series ya establecidas. La segunda entrega de The Pitt ha confirmado que la mejor ficción médica de los últimos años no fue un golpe de suerte. Hacks ha cerrado por todo lo alto con su quinta y última temporada, una despedida que ya forma parte de la historia de la comedia televisiva. Industry se ha reinventado con una cuarta entrega más oscura y más brillante que nunca. A Thousand Blows ha recuperado su swagger. Y For All Mankind sigue siendo la serie de ciencia ficción más infravalorada del panorama actual, aunque su quinta temporada haya vuelto a recordárnoslo. Dicho esto, la promesa de esta lista es hablar de lo nuevo. Así que empezamos. De menos a más.


26. Niños de plomo (Lead Children / Dzieci Ołowiu) — Netflix

La producción más insólita de esta lista llega desde Polonia, y ya solo por eso merece estar aquí. Ambientada en los años setenta durante el régimen comunista, sigue a una pediatra que descubre que los niños de una región minera están siendo envenenados por plomo con el conocimiento —o la cómoda indiferencia— de las autoridades del Estado. Es un thriller médico y político que tiene la valentía de no convertir a nadie en héroe ni de hacer de su relato algo cómodo o resuelto. La televisión polaca tiene una madurez narrativa que no ha recibido la atención internacional que merece. Aquí tienes la excusa perfecta para empezar a prestarle atención.

25. La otra hermana Bennet (The Other Bennet Sister) — BritBox

La propuesta más inesperada del año llega de BritBox, y llega en forma de pregunta que nadie se había formulado con suficiente seriedad: ¿qué le pasa a Mary Bennet? A la que siempre está leyendo. A la que Orgullo y Prejuicio no tiene demasiado tiempo para desarrollar. La serie la convierte en protagonista de su propio relato de formación en el Lake District, y el resultado es uno de los mejores ejercicios de fan fiction bien ejecutado que ha dado la televisión en mucho tiempo. Una delicia para los lectores de Austen y también para los que no lo son: al final, toda historia sobre alguien que no encaja en su época es, también, una historia de hoy.

24. Riot Women — BritBox

Sally Wainwright, la creadora de Happy Valley y Last Tango in Halifax, lleva años siendo la autora más consistente de la televisión británica, y en Riot Women regresa con una comedia sobre mujeres de mediana edad y mayores que se juntan en torno a la música rock. El resultado tiene la misma mezcla de calidez y acritud que caracteriza a su mejor trabajo, y el buen gusto de no sentimentalizar nada de lo que toca: ni la edad, ni la amistad tardía, ni el tiempo libre que nadie pidió. Una serie que sabe que el rock and roll no tiene fecha de caducidad. Ni la resistencia, tampoco.

23. The Comeback — HBO

Valerie Cherish ha vuelto. Once años después de su segunda temporada, Lisa Kudrow rescata a su personaje más inesperado —una actriz de televisión de los noventa eternamente a punto de recuperar la fama que nunca tuvo del todo— para enfrentarla a un mundo en el que las series las escriben algoritmos y los influencers son las nuevas estrellas. La tercera y previsiblemente última temporada de The Comeback mantiene ese delicado equilibrio entre la farsa y el retrato de una mujer que se niega a rendirse con una precisión que pocas comedias de hoy pueden igualar. Si aún no has visto ninguna temporada, este es el momento. No hay excusa que valga.

22. DTF St. Louis — HBO Max

Un intérprete de lengua de signos muere en circunstancias sospechosas en San Luis, Misuri, y lo que empieza como una investigación policial se convierte, casi sin que te des cuenta, en algo mucho más perturbador y más triste: una historia sobre el amor y la aceptación en un entorno que no sabe muy bien qué hacer con ninguna de las dos cosas. David Harbour y Linda Cardellini encabezan un reparto que ha llamado la atención de las quinielas de premios antes incluso de que termine la temporada. El true crime puede seguir siendo un género capaz de sorprender cuando hay suficiente humanidad detrás de los hechos.

21. El vampiro Lestat (The Vampire Lestat) — AMC+

La tercer temporada de la adaptación de las Crónicas Vampíricas de Anne Rice cambia de título para hacer lo que debería haber hecho desde el principio: situar a Lestat en el centro del relato. Sam Reid, que ha sido la mejor baza de la serie desde su primer episodio, protagoniza ahora una temporada ambientada en los años ochenta en la que el vampiro se convierte en estrella del rock para reescribir la historia que Louis contó de él en el famoso libro. Todavía en emisión al cierre de esta lista, los episodios disponibles confirman que estamos ante la entrega más ambiciosa y más arriesgada de la saga. Si la segunda mitad mantiene el nivel, la veremos en la lista de final de año con un puesto bastante más alto.

20. The Audacity — AMC

Silicon Valley fue la gran serie sobre el mundo tecnológico de los años diez. The Audacity aspira a ser su equivalente en los veinte, y tiene argumentos para conseguirlo. La historia de un CEO de tecnología que chantajea a su terapeuta para que participe en su red de crímenes de cuello blanco es, en el fondo, una radiografía de cómo se fabrican las narrativas del genio empresarial y qué se esconde exactamente detrás de ellas. Billy Magnussen y Sarah Goldberg forman una pareja protagonista de una química inesperada, y Zach Galifianakis aparece en un papel recurrente que no hace prisioneros. Fue renovada por una segunda temporada antes de su estreno. Cuando eso pasa, suele significar que alguien en la cadena sabe algo que nosotros aún no.

19. Half Man — HBO

La segunda gran obra de Richard Gadd —el creador y protagonista de Baby Reindeer— llegaba con la presión inevitable de quien tiene que demostrar que no fue un accidente. La historia de dos hombres, Niall y Ruben, que crecieron como hermanos sin serlo y que se reencuentran treinta años después en la boda del primero no comparte la estructura confesional de su predecesora, pero sí su voluntad de mirar de frente a la masculinidad en sus formas más dañinas. Gadd y Jamie Bell comparten pantalla con una intensidad difícil de sostener, y si la recepción ha sido más dividida que la de Baby Reindeer, eso no es necesariamente una mala señal: las obras incómodas suelen tardar más en encontrar su sitio.

18. Beef — Netflix

La primera temporada de Beef fue uno de los fenómenos televisivos de 2023. La segunda cambia el elenco completo y el escenario —de la carretera de California a los salones de un exclusivo club de campo— y sustituye la guerra personal de dos desconocidos por un mapa de poder que involucra a una magnate coreana, favores impagados y ambición sin freno. Con Oscar Isaac, Carey Mulligan, Cailee Spaeny y Youn Yuh-jung en el reparto, y la misma voluntad de mirar a la cara a la ansiedad de clase y a las contradicciones del capitalismo tardío que tenía la primera entrega. Funciona como una historia completamente autónoma, que es también el mejor argumento posible para que la siguiente temporada pueda ser de cualquier cosa.

17. The WONDERfools — Netflix

El mejor K-Drama del año llega de Corea del Sur con una premisa tan disparatada como eficaz: en 1999, mientras el mundo teme que el efecto 2000 acabe con la civilización, un grupo de inadaptados de un barrio de Haeseong City adquiere superpoderes accidentalmente y tiene que aprender a usarlos para proteger a los suyos sin destruir todo lo que los rodea por el camino. La mezcla de comedia absurda, acción superheroica y nostalgia noventera funciona gracias a la energía desbordante de Park Eun-bin y Cha Eun-woo, y la serie ha entrado de manera consistente en el Top 10 global de la plataforma desde su estreno. El género de superhéroes tiene todavía ángulos por explorar cuando se le aplica la cantidad correcta de caos y de corazón.

16. Cochinas — Prime Video

La comedia española del año es esta serie ambientada en los noventa que sigue a un grupo de amigas en su camino hacia la liberación sexual, con todo lo que ese viaje implica de ensayo, error, vergüenzas y revelaciones. Deudora de las mejores comedias de época del cine español pero con una mirada absolutamente propia, Cochinas ha sido lo más visto de Prime Video España durante semanas y ha generado una conversación sobre la representación de la sexualidad femenina en la ficción que hacía falta tener. Más inteligente de lo que el título sugiere, y con un sentido del humor que no esquiva la incomodidad cuando la incomodidad es parte de la historia. No es casual que moleste un poco en los sitios adecuados.

15. Ravalear — HBO Max

La mejor serie española del semestre llega de la mano de Pol Rodríguez, y lo hace con un material que difícilmente podría ser más contemporáneo: una familia del Raval barcelonés que lleva décadas regentando su restaurante se enfrenta a un fondo buitre que ha comprado el edificio y quiere echarlos a la calle. Lo que podría haber sido un drama de denuncia social se transforma, con inteligencia y nervio, en un thriller de tensión creciente en el que la especulación inmobiliaria y la gentrificación son el detonante de una espiral que no tiene visos de terminar bien para nadie. Con Enric Auquer, Francesc Orella y Sergi López en el reparto, y seis episodios que se ven de un tirón, es también la demostración de que la ficción española puede hablar de los conflictos de hoy sin renunciar al entretenimiento.

14. Rooster — HBO

Steve Carell lleva una década eligiendo proyectos que demuestran su alcance dramático, pero su regreso a la televisión confirma que sigue siendo uno de los mejores comediantes de su generación. En Rooster interpreta a un escritor en crisis creativa que acepta un puesto en residencia en una universidad, donde la relación con su hija complica un panorama ya de por sí suficientemente caótico. Ligera sin ser superficial, con Danielle Deadwyler robándose cada escena en la que aparece, y con el mérito nada desdeñable de demostrar que una comedia puede ser enormemente entretenida sin necesitar que ocurra nada explosivo. A veces ese es exactamente el regalo.

13. Algo muy malo va a pasar (Something Very Bad Is Going to Happen) — Netflix

Los hermanos Duffer han tenido el buen criterio de no quedarse atrapados en Stranger Things hasta el infinito y, en su lugar, apostar como productores por proyectos de nuevos creadores. Esta miniserie de terror sigue a una pareja que llega a la mansión familiar del novio para la boda y descubre que los Cunningham guardan secretos que van mucho más allá de la incomodidad habitual de los suegros. Jennifer Jason Leigh, en uno de los papeles más inquietantes que ha tenido en años, y un tono que equilibra el horror gótico con la comedia negra de manera que pocas series consiguen hacer bien. No empieces el primer episodio si tienes que trabajar al día siguiente.

12. Portobello — HBO Max

Marco Bellocchio tiene 86 años y sigue haciendo las cosas que le dan la gana. Su primera serie de televisión —y primera producción original italiana de HBO Max— es la historia real de Enzo Tortora, presentador televisivo italiano arrestado falsamente por la Camorra en 1983 en uno de los escándalos judiciales más vergonzosos de la Italia moderna. Fabrizio Gifuni encarna al protagonista con una contención admirable, y Bellocchio convierte lo que podría haber sido un docudrama judicial en un retrato de época que dice tanto de Italia como de los mecanismos del poder, la manipulación mediática y la fragilidad de la inocencia como argumento. Presentada en el Festival de Venecia antes de llegar a la plataforma, es la ficción europea más singular del semestre. Sin discusión.

11. The Fall and Rise of Reggie Dinkins — NBC

Tracy Morgan es uno de los comediantes más infravalorados de la televisión norteamericana, y esta serie —en la que interpreta a un exfutbolista americano en desgracia que intenta rehabilitar su carrera con la ayuda de su ex, su prometida y su mejor amigo— es el mejor vehículo que ha tenido en años. Estrenada justo después de un partido de playoffs de la NFL y convertida de inmediato en el estreno de comedia más visto de la temporada en televisión abierta norteamericana. Daniel Radcliffe tiene el mejor papel secundario del año en una serie de humor, y el formato mockumentary consigue lo más difícil: que los personajes sean al mismo tiempo completamente ridículos y completamente entrañables.

10. El detective Hole de Jo Nesbø (Jo Nesbø’s Detective Hole) — Netflix

La primera adaptación televisiva de la serie de novelas sobre el detective noruego Harry Hole llega con un presupuesto elevado y un reparto que combina talento escandinavo —Tobias Santelmann en el papel protagonista, Pia Tjelta como Rakel— con presencias internacionales como Joel Kinnaman y Peter Stormare. Basada en La estrella del diablo, enfrenta a Hole con un asesino en serie y con un colega corrupto, y lo hace con la oscuridad atmosférica y los giros narrativos que caracterizan al mejor noir nórdico. Es el mejor punto de entrada posible para los que aún no conocen al personaje, y una confirmación de que el género no tiene intención de agotar sus recursos en lo que queda de década.

9. Wonder Man — Disney+

Que Marvel sea capaz de ofrecer algo tan diferente a su fórmula habitual como esta comedia sobre un actor con superpoderes que intenta abrirse camino en un Hollywood donde los humanos mejorados están prohibidos habla bien de la evolución de la franquicia en la pequeña pantalla. Yahya Abdul-Mateen II y Ben Kingsley forman un dúo de comedia dramática que pocas series del año podrían envidiar, y el resultado es quizá la producción más íntima y humana del universo Marvel, más preocupada por los miedos y las aspiraciones de sus personajes que por el tamaño de sus poderes. Uno de los estrenos más gratos del inicio de año, y la demostración de que el MCU puede funcionar en voz baja.

8. Ponies — Peacock

En 1977, dos secretarias de la embajada norteamericana en Moscú se convierten en agentes de la CIA después de que sus maridos espías mueran en circunstancias sospechosas. Lo que podría haber sido un thriller de espionaje correcto se convierte en algo mucho más interesante gracias a la química entre Emilia Clarke y Haley Lu Richardson, cuya complicidad en pantalla es el corazón de una serie que sabe cuándo tomarse en serio y cuándo permitirse el absurdo. Estética de los setenta, humor de los noventa y una trama que no se toma a sí misma tan en serio como para perder de vista que, en el fondo, esto es una historia de amistad. Una de las mejores sorpresas de enero.

7. Cómo llegar al cielo desde Belfast (How to Get to Heaven from Belfast) — Netflix

Lisa McGee, la creadora de Derry Girls, vuelve a demostrar que Irlanda del Norte tiene el mejor humor de las islas británicas. Tres amigas de Belfast viajan al condado de Donegal para asistir al velatorio de una amiga a la que llevan años sin ver, y descubren que su muerte tiene mucho de inexplicable. La mezcla de comedia negra, thriller doméstico y retrato generacional funciona a la perfección, y el elenco —encabezado por Roisin Gallagher— entrega el conjunto de actuaciones más naturales y divertidas del año en una comedia. Una de esas series que hay que ver sin saber demasiado de antemano. La semana siguiente al estreno fue prácticamente imposible entrar en internet sin spoilers. Eso lo dice todo.

6. Star Wars: Maul – Shadow Lord — Disney+

La franquicia lleva años buscando su mejor versión en formato serial, con resultados que han ido de lo brillante a lo perfectamente prescindible. Esta serie animada, centrada en Darth Maul mientras reconstruye su sindicato criminal en los primeros tiempos del Imperio Galáctico, es el mejor argumento posible de que la animación es el medio natural para contar historias de Star Wars con libertad creativa real. Destaca por su energía visual inusual, por sus ambiciones narrativas y por el atrevimiento de convertir a uno de los personajes más icónicos de la saga en el centro de una historia existencial sobre el poder y la identidad. La mejor producción de la franquicia en años, y posiblemente la que menos se parece a todo lo que vino antes.

5. El señor de las moscas (Lord of the Flies) — Netflix

Han pasado más de setenta años desde que William Golding publicara su novela, y la televisión seguía sin tener ninguna adaptación. Hasta ahora. La miniserie de Jack Thorne no solo hace justicia al texto original sino que encuentra en un reparto de actores jóvenes —muchos en su debut profesional— una frescura interpretativa que pocas producciones de presupuesto mucho mayor podrían igualar. Filmada en Malasia con una fotografía que convierte la belleza del entorno en algo directamente amenazante, es uno de los mejores ejercicios de adaptación literaria de los últimos años, y la demostración de que los clásicos escolares pueden seguir siendo incómodos cuando se los trata con honestidad y sin red.

4. Bait — Prime Video

Riz Ahmed lleva años siendo uno de los actores más interesantes de su generación, y en Bait ha conseguido por fin la serie que merece. Interpreta a un actor británico de origen pakistaní en plena crisis existencial mientras audita para interpretar a James Bond, y lo que nace como una sátira del mundo del entretenimiento se convierte, progresivamente, en una meditación sobre identidad, raza y el precio de resultar aceptable para una audiencia mayoritaria. Estrenada en el festival de Sundance y recibida con entusiasmo casi unánime por la crítica internacional, es la mejor serie británica del semestre y uno de los títulos que más conversación ha generado este año en todos los sentidos.

3. Widow’s Bay — Apple TV+

Una alcaldesa escéptica intenta atraer turismo a un pequeño pueblo de Nueva Inglaterra cuya reputación de lugar maldito lleva generaciones sin sacudirse de encima. La premisa podría haber derivado en una serie de terror convencional o en una comedia costumbrista, y Widow’s Bay tiene la inteligencia de esquivar ambas trampas con una elegancia que resulta casi ofensiva. Matthew Rhys —que es también productor ejecutivo— sostiene la serie con una actuación tan comedida como magnética, y el tono oscila entre la tensión sobrenatural y la sátira comunitaria con la habilidad de quien sabe que el humor y el miedo no son géneros opuestos sino el mismo instinto disparado en dos direcciones. La gran sorpresa del año.

2. Margo tiene problemas de dinero (Margo’s Got Money Troubles) — Apple TV+

La serie más aplaudida del año no llega envuelta en pirotecnia narrativa ni en expectativas de franquicia. Es la historia de una chica de veinte años, embarazada por su profesor universitario, que decide buscarse la vida a través de OnlyFans con la inestimable ayuda de su padre, un ex luchador de wrestling reconvertido en mentor empresarial. Con Elle Fanning y Nick Offerman en los papeles protagonistas, y Michelle Pfeiffer y Nicole Kidman en roles de apoyo que en otras manos serían los protagonistas, David E. Kelley ha firmado su trabajo más humano en años. La autenticidad emocional de esta serie es de la clase que no se puede fabricar ni encargar. O la tienes o no la tienes. Aquí la tienen.

1. El caballero de los siete reinos (A Knight of the Seven Kingdoms) — HBO Max

De todos los universos televisivos que proliferan en las plataformas, el de Poniente es, con diferencia, el que más ha sufrido las consecuencias de unos finales decepcionantes y unas apuestas fallidas. Por eso sorprende especialmente —y tan gratamente— que esta precuela, ambientada noventa años antes de Juego de Tronos y basada en las novelas cortas de George R.R. Martin sobre Dunk y Egg, haya resultado ser la mejor serie del año en lo que llevamos de él. Sin el peso de las grandes intrigas políticas ni la ambición épica que acabó ahogando a su predecesora, la serie funciona como un road movie medieval protagonizado por un caballero humilde y un niño del que no sabemos muy bien hasta dónde llegará. La sencillez, aquí, es un acierto deliberado. Seis episodios. Ni uno de más. Poniente nunca fue tan llevadera, ni tan necesaria.


La segunda parte de esta lista —con lo mejor de julio a diciembre— llegará antes de que acabe el año.