Tensión, espionaje y reencuentro en el País Vasco: Concluye el rodaje de ‘El confidente’
La crónica negra y los pasajes más complejos de la historia reciente de España vuelven a cruzarse en el objetivo de uno de los directores más enérgicos del cine patrio. Ha concluido oficialmente el rodaje de El confidente, el nuevo largometraje de Daniel Calparsoro. Tras seis semanas de filmación que arrancaron el pasado 13 de abril y echaron el cierre el viernes 22 de mayo, el equipo ha completado un viaje por diversas localizaciones de Gipuzkoa y el sur de Francia. La producción, capitaneada por firmas como Bowfinger International Pictures, Esto También Pasará y Sony Pictures (con la participación de Movistar Plus+ y Atresmedia), se ambientará principalmente en la década de los 2000, recurriendo a saltos temporales hacia los años 80 para armar un relato de espionaje de alta tensión.
Inspirada en hechos reales documentados por el periodista Pablo Muñoz, la cinta se sumerge en los estertores de la actividad terrorista de ETA para narrar una inusual oda a la amistad construida sobre el abismo. La trama sigue la intensa relación que florece entre un policía veterano y su joven confidente. El gran morbo de la función radica en volver a ver en pantalla a Javier Gutiérrez y Miguel Herrán, quienes ya demostraron una química interpretativa demoledora como compañeros de celda en la aclamada Modelo 77 (2022). A pesar de estar separados por barreras ideológicas y principios contrapuestos, ambos personajes se descubren unidos por la soledad de sus oficios, el sentimiento de abandono y una meta común que tardarán en descifrar: el deseo de frenar la violencia de las armas. El libreto, firmado por Fernando Navarro (Verónica), promete tejer una cuenta atrás constante donde los protagonistas cruzarán líneas rojas éticas en mitad de una peligrosa operación policial, obligándolos a lidiar con las consecuencias morales de sus actos. El solvente reparto principal se completa con las actuaciones de Itsaso Arana, Emilio Palacios y Víctor Clavijo.
Para dotar al metraje de la máxima verosimilitud histórica y emocional, tanto Gutiérrez como Herrán tuvieron la oportunidad de entrevistarse y trabajar directamente con las personas reales que inspiraron sus papeles. Según explica la productora María Luisa Gutiérrez, la obsesión del proyecto desde el primer día ha sido la autenticidad, cuidando al detalle aspectos que van desde el diseño de arte y el vestuario de época hasta el uso orgánico de los distintos idiomas según el entorno geopolítico de las escenas. Calparsoro, un auténtico especialista en el cine de acción visceral que ya conoce de cerca el contexto vasco, define la obra como un potente thriller emocional y de espías concebido con una fuerza dramática que traspasa la pantalla y que, sin duda, exigirá su visionado en las salas de cine de la mano de Sony Pictures Entertainment Iberia.





