El regreso del San Bernardo maldito: Netflix revive ‘Cujo’ de Stephen King con Roy Lee en la producción

El coloso del streaming ha decidido reabrir una de las perreras más célebres, temidas e implacables de la literatura de terror contemporánea. Netflix ha tomado las riendas de los derechos de Cujo, la mítica y claustrofóbica novela de Stephen King publicada en 1981, para poner en marcha un ambicioso remake cinematográfico que ya cuenta con el cotizado Roy Lee en las labores de producción. El proyecto, que se encuentra en fase activa de desarrollo y a la caza de los guionistas idóneos para actualizar el libreto, busca capturar la crudeza analógica del relato original mientras entabla conversaciones con cineastas de la talla de Darren Aronofsky para ponerse tras las cámaras, prometiendo una relectura psicológica angustiosa que devuelva la tensión claustrofóbica a las pantallas.

La trama nos encierra en el brutal calvario de Donna Trenton y su pequeño hijo Tad, atrapados en el interior de un coche averiado bajo un sol de justicia y acechados por una bestia implacable. Lo que arranca como un drama doméstico de manual —con Donna lidiando con la culpa de una aventura con un manitas local mientras su marido, adicto al trabajo, intenta salvar una campaña publicitaria en Nueva York— se transforma en una pesadilla de supervivencia pura cuando lleva su vehículo al aislado taller de la familia Camber. Allí, el que antes era un noble y dócil San Bernardo de casi cien kilos se ha convertido en una máquina de matar ciega de rabia tras la mordedura de un murciélago, transformando un escenario cotidiano en una prisión de chapa y cristales donde cada intento de fuga se paga con sangre.

Esta nueva versión tiene el reto de medirse con la adaptación de 1983 dirigida por Lewis Teague y protagonizada por Dee Wallace, una cinta que inicialmente dividió a los analistas pero que con las décadas se ha consagrado como una obra de culto incontestable por su visceralidad física. Como detalle fascinante para los amantes de las curiosidades literarias, la novela original fue redactada por King en la cúspide de su adicción al alcohol, hasta el punto de confesar en sus memorias que apenas recuerda el proceso de escritura de la obra. Con el músculo financiero de Netflix y la crudeza del material de partida, esta reimaginación de Cujo se perfila como un tratamiento de choque directo para el cine de terror actual, demostrando que cuarenta años después, el miedo a lo doméstico y el colmillo ensangrentado de un viejo clásico siguen siendo letales.