El juego del gato y el ratón en la cinta transportadora — ‘Equipaje de mano’ (2024)

Esta semana Netflix estrena Predador dominante (Apex), un vehículo de acción diseñado para el lucimiento físico de Charlize Theron y Taron Egerton. Aprovechando que el actor galés vuelve a la «N» roja, es el momento ideal para rescatar su anterior colaboración con la plataforma: Equipaje de mano (Carry-On). Dirigida por el siempre eficiente Jaume Collet-Serra, esta cinta llegó a finales de 2024 para recordarnos que, a veces, no hay nada más aterrador que un control de seguridad aeroportuario en plena Nochebuena.

Pánico en el control de seguridad

Todos hemos estado ahí: la ansiedad de las colas interminables, el estrés de separar líquidos y portátiles mientras alguien te empuja por la espalda. Para Ethan Kopek (Taron Egerton), un joven agente de la TSA, este caos es su día a día. Sin embargo, su turno de Navidad se convierte en una pesadilla cuando una voz misteriosa al otro lado de un auricular (Jason Bateman) le plantea un dilema moral imposible: dejar pasar una maleta sospechosa o ver cómo el aeropuerto —y sus seres queridos— vuelan por los aires.

La premisa de Collet-Serra es un «regreso al futuro» de los thrillers de los 90. Tiene ese aroma a Duro de Matar 2 mezclado con la tensión telefónica de Última llamada. El director catalán, que ya demostró ser un maestro del suspense en espacios confinados con Non-Stop, maneja el ritmo con una precisión quirúrgica, convirtiendo los pasillos de la terminal en una ratonera de la que parece imposible escapar.

Duelo interpretativo: Héroes corrientes y villanos cínicos

El gran acierto de la película reside en su casting. Taron Egerton abandona el carisma arrollador de Kingsman para interpretar a un tipo normal, vulnerable y superado por las circunstancias. Su interpretación se basa en la mirada y en la reacción pura, algo complicado cuando tu principal oponente es solo una voz. Es un «héroe por accidente» que resulta creíble precisamente porque comete errores y siente un miedo real.

En el otro lado del espectro tenemos a Jason Bateman. Acostumbrados a sus roles de tipo cínico pero adorable, aquí despliega una frialdad y una soberbia que hielan la sangre. Bateman eleva lo que podría haber sido un villano de manual a algo mucho más magnético y siniestro. Su interacción con Egerton es el motor de la película, demostrando que, a menudo, una conversación bien escrita genera más tensión que una explosión de mil millones de dólares.

Acción desatada y el sello Netflix

Como suele ocurrir en las producciones de la casa, Equipaje de mano no tiene miedo de apretar el acelerador hasta que el motor echa humo. Si bien la primera mitad es un ejercicio de suspense contenido, el segundo acto se entrega al exceso visual. Hay persecuciones por el interior del aeropuerto y situaciones de «carrera contra el reloj» que desafían cualquier lógica física o aeroportuaria. Es el tipo de cine que te pide que desconectes el sentido común y te dejes llevar por la adrenalina.

A pesar de que el guion puede resultar algo inverosímil en su resolución, el oficio de Collet-Serra compensa cualquier bache narrativo. Es una película honesta: no pretende cambiar la historia del cine, sino ofrecer un entretenimiento de primer nivel que te mantiene pegado al asiento durante sus dos horas de metraje. Si odias los aeropuertos, esta película no te ayudará a relajarte en tu próximo vuelo, pero te aseguro que te divertirás mucho viendo que siempre hay alguien que lo está pasando mucho peor que tú.