Hoy tengo uno de esos días… Crítica de ‘No te olvidaré (Reminders of Him)’
A estas alturas, el «Universo Cinematográfico de Colleen Hoover» ya tiene sus propias reglas: mucho trauma, paisajes de catálogo y una carga de sentimentalismo que te hace sospechar si el guion lo ha escrito una inteligencia artificial programada con baladas de Taylor Swift. ‘No te olvidaré’ (retitulada así por pura inercia romántica, aunque su título original sea Reminders of Him) llega a la cartelera como la tercera gran apuesta de la factoría Hoover, y el resultado es exactamente lo que esperas: un melodrama eficaz, pero tan pulido que termina siendo inofensivo.

Maika Monroe en un mar de clichés
Lo más interesante de esta función es ver a Maika Monroe. La actriz, que nos tiene acostumbrados a huir de asesinos en serie o entidades sobrenaturales (Longlegs, It Follows), aquí se enfrenta a un monstruo diferente: el juicio social. Interpreta a Kenna, una mujer que sale de prisión tras cinco años por la muerte accidental de su novio y que regresa a Wyoming para intentar conocer a la hija que nunca pudo abrazar. Monroe le da al personaje una vulnerabilidad contenida, evitando el llanto fácil y apostando por una melancolía que es, de lejos, lo mejor de la cinta.
Frente a ella tenemos a Tyriq Withers como Ledger, el mejor amigo del difunto y dueño del bar local (porque en estas películas los protagonistas siempre son dueños de bares rústicos o floristerías bohemias). Aunque la química entre ellos funciona a ratos, la trama se sostiene sobre una base tan inverosímil que duele: cuesta creer que, en un pueblo pequeño de la era digital, Ledger no sepa qué cara tiene la mujer que «mató» a su mejor amigo hasta que la tiene sirviéndose una copa.

Un envoltorio de lujo para una historia de sobremesa
La directora Vanessa Caswill sabe cómo rodar un drama que entre por los ojos. La fotografía es cálida, los parajes de las Rocosas son espectaculares y la banda sonora —repleta de ese country-folk melódico tipo Kacey Musgraves— envuelve la historia en un halo de nostalgia muy disfrutable si decides bajar la guardia. Además, contar con secundarios de la talla de Lauren Graham y Bradley Whitford (como los abuelos resentidos) le da un peso actoral que el guion, por momentos demasiado esquemático, no siempre merece.
Sin embargo, el problema de No te olvidaré es que lija tanto las aristas del dolor que todo termina pareciendo un anuncio de perfume de dos horas. Los problemas se resuelven con conversaciones que llegan justo a tiempo y cartas leídas en voz alta que subrayan emociones que ya estábamos viendo en pantalla.

¿Merece la pena el Kleenex?
Si eres fan de Hoover o buscas una historia de redención con final balsámico, la película cumple con creces. Es cine reconfortante, de ese que no te cambia la vida pero te deja un buen sabor de boca. Pero si buscas la profundidad de un drama sobre la reinserción o el duelo real, aquí solo vas a encontrar la superficie. Es un producto comercial impecable que sabe qué teclas tocar para emocionarte, aunque sepas perfectamente que te están haciendo trampas con la partitura. Una película sobre segundas oportunidades que, irónicamente, no se arriesga a hacer nada nuevo.






