Tim Allen entierra el regreso de ‘Un chapuzas en casa’ y señala la complicada situación de sus hijos

La maquinaria de la nostalgia televisiva noventera acaba de sufrir un frenazo en seco de la mano de su propio capataz. En mitad de la campaña de promoción de Toy Story 5 —la esperada nueva entrega de Pixar donde vuelve a prestar su icónica voz a Buzz Lightyear—, Tim Allen ha rebajado de golpe cualquier expectativa sobre el posible regreso de Un chapuzas en casa (Home Improvement), la mítica comedia de ABC que durante los años noventa se convirtió en una de las ficciones más vistas de Estados Unidos y que en España dejó una honda huella a través de La 2 de RTVE. El veterano humorista y actor ha definido como prácticamente imposible la viabilidad de un reboot o continuación de la serie original debido a los graves «problemas de carácter» y las complicadas realidades personales que arrastran los tres actores que interpretabon a sus hijos en la pequeña pantalla.

El actor ha confesado en una reveladora entrevista con US Weekly que, aunque los despachos de la industria no dejan de dar vueltas a cómo resucitar la marca, los planes están encallados por la situación de los muchachos, frustrando la idea inicial de que una secuela lógica debiera centrarse en la siguiente generación de la familia Taylor. El principal foco de preocupación de Allen apunta a Zachery Ty Bryan, el actor que daba vida a Brad, el hijo primogénito de la ficción. Bryan arrastra un conflictivo e incómodo historial delictivo a las espaldas que incluye múltiples arrestos policiales en los últimos años bajo graves acusaciones de robo, estafa y violencia doméstica; un panorama judicial oscuro que dinamita cualquier intento de lavado de cara familiar para la pequeña pantalla.

Por su parte, los otros dos hermanos de la serie de Carmen Finestra, David McFadzean y Matt Williams parecen haber cortado amarras de forma radical con la industria del entretenimiento. Taran Noah Smith (Mark) se retiró de manera definitiva del mundo de la interpretación en cuanto la comedia original apagó sus focos en 1999 tras ocho temporadas y 204 episodios. Mientras tanto, Jonathan Taylor Thomas (Randy), que en su día fue el mayor ídolo juvenil de la producción, ha optado por vivir completamente al margen del foco mediático pese a haber realizado alguna colaboración esporádica como director o actor invitado en proyectos previos de Allen como Uno para todas (Last Man Standing). Este apagón artístico generalizado, sumado al triste fallecimiento en 2003 de Earl Hindman —el inolvidable y siempre semioculto vecino Wilson—, termina por enterrar un proyecto que se topa con la cruda realidad de unos actores que decidieron dejar atrás las herramientas de trabajo de su infancia.