Justicia poética en París: La Bastilla estrenará la obra sobre Santa Teresa que el Gobierno de Madrid censuró

El cine y la televisión nos han enseñado que los censores institucionales suelen ser esos burócratas grises que se limitan a tachar líneas con tinta negra en despachos cerrados, convencidos de que enterrar un texto equivale a borrarlo de la historia. Nadie quiere asumir el rol del inquisidor en el siglo XXI. Sin embargo, el dramaturgo almeriense Paco Bezerra acaba de demostrar que las mordazas oficiales tienen las patas muy cortas en la cultura europea contemporánea: su aplaudida y polémica obra ‘Muero porque no muero. La vida doble de Teresa’ se estrenará por todo lo alto en el prestigioso Teatro de La Bastilla de París. Del 16 al 30 de septiembre, el texto que dormía en un cajón tras su abrupta cancelación política en España cobrará vida bajo la dirección de Aurélia Lüscher y el protagonismo de Estelle Meyer, transformando un veto autonómico en un escaparate internacional de primer orden.

La genialidad de este texto, galardonado en su día con el XXX Premio SGAE de Teatro Jardiel Poncela, no reside únicamente en su audacia formal, sino en cómo utiliza la figura mística de Teresa de Jesús como un espejo incómodo para explorar la España contemporánea. La trama plantea una premisa deslumbrante: la santa resucita quinientos años después de su muerte pero descubre, horrorizada, que no tiene un cuerpo físico en el que encarnarse debido a que su cadáver fue descuartizado y esparcido por el planeta en forma de reliquias. A través de este deambular incorpóreo, Bezerra huye del biopic complaciente para encerrarnos en una sátira existencial donde la mística intenta comprender el sentido de su regreso mientras choca de frente con la realidad moral del país que la vio nacer, un planteamiento que desató un pánico institucional pavoroso en los despachos de la Puerta del Sol.

La producción de la obra iba a ser el plato fuerte de los Teatros del Canal en enero de 2023, contando con Belén Cuesta como protagonista y con financiación europea que reducía el coste para las arcas públicas a unos irrisorios 25.000 euros. Sin embargo, el Gobierno regional de Isabel Díaz Ayuso fulminó el montaje cinco días antes de presentar la temporada escénica escudándose en un supuesto «desequilibrio presupuestario», una excusa técnica que se desmoronó por completo cuando Vox celebró públicamente en la Asamblea de Madrid la desaparición de una obra que tildaron de «dañina y esperpéntica». El propio Bezerra, al celebrar este desembarco parisino, ha recordado con lucidez la frontera que separa la cancelación social de la censura oficial ejecutada desde el rodillo institucional, invitando a los creadores a no callarse ante el miedo a las represalias. Al final, el rugido de Santa Teresa no se escuchará en Madrid, pero resonará con fuerza en el corazón de París, demostrando que la memoria siempre despierta a tiempo para reventar las mordazas.