María José Llergo revoluciona el pop andaluz y se corona con el lanzamiento de ‘El Juego’

El universo del nuevo flamenco y la vanguardia folclórica en nuestro país suele pecar de una solemnidad un tanto rígida, donde los artistas parecen obligados a cargar con el peso de la tradición sobre sus hombros como si fuera una penitencia sagrada. Se tiene la falsa creencia de que para sonar profundo hay que ponerse trascendental y purista. Por fortuna, la indomable artista cordobesa María José Llergo ha llegado para dinamitar estos corsés culturales con el lanzamiento oficial de su esperadísimo tercer trabajo de estudio, El Juego (Sony Music). Rompiendo el silencio discográfico de dos años y medio que nos separaba de la aclamada madurez de Ultrabelleza, Llergo publica este álbum concibiéndolo como un lienzo de liberación absoluta, un espacio libre de ataduras y estereotipos comerciales donde se permite reconectar con su infancia para construir un cosmos sonoro onírico, libérrimo y deliciosamente irracional.

La columna vertebral de esta nueva etapa se ha terminado de consolidar con el impacto de su último y definitivo sencillo de adelanto, Otros besos, una pieza que funciona como el cierre perfecto de una trilogía de deconstrucción sentimental iniciada por los singles Mala mía y Olvídame. En este corte, la de Pozoblanco se adentra sin complejos en los códigos rítmicos de la bachata para pervertirla desde el respeto, imaginando con un exotismo sofisticado cómo habría sonado este baile caribeño si hubiera brotado en pleno esplendor de Al-Ándalus. El resultado es un híbrido orgánico repleto de arreglos árabes e instrumentación tradicional donde la artista escupe versos de empoderamiento cotidiano tan viscerales como «ahora voy sola a la mía, viva la estrella que me guía… diamantes hasta en los dientes aunque ya no me ría, pa’ comprarle una casa más a la madre mía», dinamitando el mito del amor romántico a través de una propuesta visual exagerada, adulta y conscientemente provocadora.

Al desplegar una amalgama de estilos que transitan con naturalidad desde el bolero mafioso hasta los fraseos urbanos, El Juego se desmarca de los lanzamientos genéricos de la temporada para confirmarse como la confirmación definitiva de una creadora camaleónica que no teme perderle el respeto al miedo. El álbum, que desembarca simultáneamente en plataformas digitales y en una cuidadísima edición física en vinilo con póster exclusivo para los coleccionistas más fieles, dibuja un arco dramático impecable que va desde el dolor punzante del desamor hasta la celebración más hedonista de la libertad personal. María José Llergo no solo ha firmado una colección de canciones con un pulso interpretativo impecable; ha inaugurado un patio de recreo musical donde las raíces andaluzas se codean con el pop del futuro para demostrar que el arte más maduro nace, precisamente, cuando uno se atreve a jugar sin reglas.