Telecinco saca de la nevera ‘Ella, maldita alma’ con Maxi Iglesias y Martiño Rivas

La maquinaria de la ficción catódica nacional vuelve a agitar la parrilla televisiva con uno de esos movimientos estratégicos que prometen encender las audiencias del horario de máxima audiencia. Tras permanecer cerca de dos años guardada en la conocida «nevera» de los despachos de Fuencarral, Mediaset España ha sacado por fin a la luz Ella, maldita alma, la gran apuesta dramática de Telecinco que se estrenará el próximo jueves 18 de junio. La producción desembarca en el canal principal del grupo con la difícil pero estimulante misión de heredar el codiciado hueco dejado en la parrilla por el recién finalizado reality Supervivientes. La serie arrancará su emisión a las 23:00 horas, precedida por el habitual gancho de First Dates en el access prime time, configurando una noche de emociones de alto voltaje.

Basada en un relato de Manuel Rivas, la trama nos sumerge en los bellos pero asfixiantes paisajes costeros de La Isleta, el pueblo donde la vida de Fermín (Martiño Rivas), un joven, atractivo y devoto sacerdote profundamente querido por sus feligreses, salta por los aires de forma irreversible. El detonante dramático se activa con la mudanza a la localidad de su primo Isaac (Maxi Iglesias) junto a su magnética esposa, Ana (Karina Kolokolchykova). Casi de inmediato, una irrefrenable y mutua atracción física y emocional brota entre el clérigo y la mujer de su familiar, desatando una guerra psicológica y un calvario moral de proporciones bíblicas. Si Fermín cede a la carne, la traición será doble: romperá sus sagrados votos ante Dios y apuñalará por la espalda a un primo al que ama como a un hermano. Por su parte, Ana vive encadenada a la culpa y a una deuda de gratitud impagable hacia Isaac, quien la rescató de un pasado trágico, obligando a los amantes a habitar la pesadilla de renunciar a la felicidad en nombre de la lealtad.

El estreno de este melodrama de traiciones y sotanas certifica, además, el excelente estado de gracia comercial que atraviesa su dupla protagonista masculina. Mientras Martiño Rivas explora un registro maduro, ascético y trágico, Maxi Iglesias encadena este lanzamiento televisivo con su actual e indiscutible idilio con las salas cinematográficas, donde lidera la taquilla con el largometraje romántico Todo lo que nunca fuimos. En dicha adaptación de la literatura juvenil, Iglesias da vida a Axel, un hombre encargado de custodiar a la hermana de su mejor amigo (Margarida Corceiro) tras una tragedia familiar, en un bucle de atracción prohibida y dolor que guarda no pocos paralelismos emocionales con el laberinto que ahora estrena en Telecinco. Con este doblete en pantalla grande y pequeña, el actor madrileño blinda su condición de galán indiscutible de la industria, sirviendo de infalible imán para una serie que promete devolver a Mediaset el magnetismo de los grandes e imposibles romances de la televisión en abierto.