Justicia gráfica y memoria histórica: Teresa Valero rompe el techo de cristal del Cómic Barcelona con ‘Contrapaso’

El cine y la televisión nos han enseñado que los cronistas de la posguerra española suelen ser literatos solemnes o cineastas de mirada melancólica que se aproximan a la dictadura desde el drama rancio o el costumbrismo rígido. Nadie busca la vibración del mejor suspense negro entre los grises archivos del franquismo. Sin embargo, la autora madrileña Teresa Valero se ha propuesto un reto mayúsculo con Contrapaso: Mayores, con reparos (Norma Editorial): convertir las cloacas de la España de 1956 en un thriller obsesivo con la misma entidad, tensión y empaque formal con el que Hollywood filma una caza de brujas policial. Su triunfo absoluto en la reciente edición del Cómic Barcelona —donde se ha alzado con el premio a la mejor obra de autoría española— se desmarca por completo del conformismo editorial para consolidarse como un hito cultural histórico. Al conquistar el máximo galardón nacional, Valero ha pulverizado un injustificable techo de cristal que se mantenía intacto desde la creación del certamen en 1988, demostrando que el noveno arte firmado por mujeres en nuestro país ya no pide permiso, sino que lidera la industria por derecho propio.

La genialidad de este segundo volumen de su proyectada trilogía no reside únicamente en la fascinante precisión técnica y policial con la que retrata el entramado de la época, sino en cómo utiliza el suspense criminal como vehículo para realizar una disección quirúrgica de una sociedad oprimida por el silencio. La trama se desencadena con la misteriosa muerte de un censor eclesiástico en el interior de una sala de cine, un suceso que sirve de catalizador para que un trío de investigadores inolvidables —dos periodistas de sucesos de ideologías opuestas y una joven ilustradora rebelde— tiren de la manta del régimen. A través de un monumental fresco noir, Valero huye del maniqueísmo para encerrarnos en el Madrid convulso de mediados de los cincuenta, abordando sin paños calientes realidades tan espinosas como la persecución sistemática a homosexuales y gitanos, los abusos de poder de la Iglesia o el enriquecimiento ilícito de la oligarquía franquista mediante la especulación inmobiliaria.

La puesta en escena visual de la obra delata el brillante pasado de Valero en el mundo de la animación, donde dio sus primeros pasos en la preproducción de series míticas como Tintín o La Pantera Rosa. Su dominio absoluto del storyboard se traduce aquí en una narrativa gráfica deslumbrante, de tonos apagados y azulados, donde cada viñeta exhibe una solidez académica fruto de una rigurosa investigación documental basada en hechos reales. La serie acierta de pleno al humanizar a unos personajes cargados de contradicciones y profundidad psicológica, logrando que la denuncia histórica conviva de forma orgánica con el entretenimiento más adictivo. Contrapaso es, en definitiva, la constatación de que la viñeta es una de las herramientas más lúcidas para desenterrar las verdades incómodas que la represión intentó sepultar, sellando un triunfo dramático impecable que consagra a su creadora como una figura imprescindible de la historieta contemporánea en lengua española. Una joya que se devora de una sola sentada.