Ladrona de guante blanco y heroína por accidente — ‘Black Cat’ (2025), 1 al 5 USA

Olvida todo lo que creías saber sobre la dinámica de «chica mala busca redención». Tras la etapa de Jed McKay, que ya puso el listón muy alto, G. Willow Wilson (la madre de la Kamala Khan moderna) aterriza en la colección de Felicia Hardy para demostrarnos que el camino de la rectitud es, para alguien con los poderes de la Gata Negra, un campo de minas de mala suerte y decisiones cuestionables.

Este primer arco (números 1 al 5) no es solo un cambio de bando; es una reinvención con un tono que bebe directamente de la narrativa tipo Fleabag, donde la protagonista rompe la cuarta pared para confesarnos que, a veces, ser buena es un aburrimiento necesario.

En el lado equivocado de la máscara

La premisa arranca con una bofetada de realidad: mientras Spider-Man parece haber olvidado su parte de «amigo y vecino», Felicia decide que alguien tiene que ocupar el vacío. Pero, ¿cómo se convierte una ladrona de clase mundial en una heroína sin perder el estilo? Wilson maneja esta transición con una inteligencia brillante, evitando el cliché del arrepentimiento lacrimógeno. Felicia quiere ser admirada por lo que hace, no solo por lo que aparenta.

El conflicto escalada de forma magistral: de un encontronazo con un Lagarto más aterrador que nunca a terminar en el punto de mira de un Tombstone que no entiende de crisis existenciales. La química entre guion y dibujo es aquí el ingrediente secreto; Wilson le da a Felicia una voz cínica y vulnerable, mientras Melnikov la dibuja con una elasticidad casi hipnótica.

Un festín visual con sabor a neón y asfalto

Si el guion de Wilson es el cerebro, el arte de Gleb Melnikov es el sistema nervioso de esta serie. Su estilo es puro movimiento. Ya sea Felicia huyendo en pijama y con rulos (una de las mejores imágenes del arco) o enfrentándose al Sandman en una batalla que desafía las leyes de la física, el dinamismo es constante.

Melnikov tiene un talento especial para los detalles absurdos que dan vida a Nueva York: desde emojis que flotan en el aire tras un encuentro con Daredevil hasta ese desternillante conductor de huidas que resulta ser… una jirafa humana. No es solo un cómic de superhéroes; es una pieza de arte pop donde el color de Brian Reber nos lleva de la frialdad clínica de un hospital a los atardeceres eléctricos que solo existen en las azoteas de Marvel.

Caminando sobre la cuerda floja de la moralidad

Lo que realmente eleva estos cinco números es la reflexión sobre la identidad. En el clímax del arco, Felicia se enfrenta a la maquinaria mediática de J. Jonah Jameson y al juicio de Internet. ¿Puede alguien ser una heroína y seguir siendo una ladrona? Wilson no ofrece respuestas fáciles. A través de cameos estelares como el de Ms. Marvel, vemos el choque entre el idealismo puro y el pragmatismo gris de nuestra gata favorita.

La serie nos recuerda que la redención no es un destino, sino un proceso sucio, lleno de errores y, en el caso de Felicia, de gente que intenta matarte cada martes. Es una historia sobre el valor de ser uno mismo en un mundo que quiere etiquetarte como «villano» o «héroe» antes de que te tomes el café de la mañana.

Conclusión

El debut de G. Willow Wilson en Black Cat es una de las noticias más frescas que nos ha dado Marvel en el último año. Consigue que un personaje que suele ser el «interés romántico» de alguien se convierta en el centro absoluto de su propio universo, con una voz tan potente que no necesita a ningún trepamuros para brillar. Es divertido, es inteligente y, visualmente, es una de las colecciones más potentes de la estantería.

VEREDICTO: IMPRESCINDIBLE

Una mezcla perfecta de elegancia, humor negro y acción desenfrenada. Si buscas un cómic con personalidad propia que se atreva a jugar con las sombras de la moralidad mientras te suelta un chiste a la cara, Felicia Hardy es tu mujer.