Michael Jackson y el Cine: Del Óscar robado al cameo en Men in Black

Mucho antes de que los biopics musicales inundaran las carteleras, Michael Jackson ya entendía que la música y el cine eran dos caras de la misma moneda. Para Michael, un videoclip no era un anuncio para vender discos; era un «short film». Su relación con Hollywood fue una mezcla de genialidad, ambición desmedida y ese toque de excentricidad que solo él podía permitirse.

1. El hombre que convirtió los videoclips en superproducciones

Michael no llamaba a directores de videos musicales; llamaba a leyendas del cine.

  • John Landis (Un hombre lobo americano en Londres) se encargó de ‘Thriller’, cambiando para siempre la industria al crear un cortometraje de 14 minutos con narrativa, maquillaje de efectos especiales y una coreografía icónica.
  • Martin Scorsese dirigió ‘Bad’, un relato de 18 minutos rodado en el metro de Nueva York con la estética cruda que solo el director de Taxi Driver podía aportar.
  • David Fincher, Spike Lee o Mark Romanek también pasaron por su filtro, elevando el presupuesto de los videos a cifras astronómicas (como los 7 millones de dólares de ‘Scream’).

2. ‘Moonwalker’ y el sueño del protagonista

En 1988, Michael lanzó ‘Moonwalker’, una antología musical que era mitad película experimental, mitad declaración de amor a sus fans. No tenía una trama lineal tradicional, pero nos regaló la secuencia de ‘Smooth Criminal’, una obra maestra del cine negro coreografiado. Fue su forma de decir: «No necesito a un estudio para ser el protagonista de mi propia película».

3. La compra del Óscar (y el misterio que lo rodea)

Como buen mitómano de la Era Dorada de Hollywood, Michael quería poseer la historia. En 1999, pagó la cifra récord de 1,54 millones de dólares por el Óscar a la Mejor Película que ganó David O. Selznick por ‘Lo que el viento se llevó’ (no el de Casablanca, aunque su colección era inmensa). Lo curioso es que, tras su muerte en 2009, el Óscar desapareció. Sus herederos no han logrado encontrar la estatuilla, convirtiéndola en uno de los grandes misterios actuales de su patrimonio.

4. Cameos, estrellas y amistades de leyenda

La pantalla grande siempre le abrió las puertas, aunque a veces fuera de formas inesperadas:

  • Agente M: En Men in Black II, Michael insistió al director Barry Sonnenfeld que no quería ser un alien, ¡quería ser un agente! El resultado es uno de los cameos más divertidos y extraños de la década.
  • Casting de lujo: Por sus videos pasaron desde un jovencísimo Macaulay Culkin en ‘Black or White’ hasta el mismísimo Marlon Brando en ‘You Rock My World’, demostrando que su poder de convocatoria no conocía límites.
  • Elizabeth Taylor: Su amistad con la mítica Cleopatra fue el puente definitivo entre el viejo Hollywood y el nuevo pop. Ella fue quien lo coronó oficialmente como el «Rey del Pop» y su influencia fue clave en el estilo de vida casi monárquico de Michael.

5. Bandas Sonoras: Más allá de los hits

Michael no solo cedía canciones; creaba himnos para el cine. Inmortalizó la amistad entre un niño y una orca en ‘Will You Be There’ (Free Willy) y nos dio la desgarradora ‘Childhood’ para Free Willy 2. Pero su primer gran éxito cinematográfico fue ‘Ben’ (1972), el tema principal de una película sobre una rata asesina que le valió su primera nominación al Óscar.

Con el estreno del nuevo biopic, la pregunta no es si Michael Jackson fue una estrella de cine, sino si el cine fue capaz de contener a una estrella tan grande. ¡Luces, cámara y Moonwalk!