Cuando James Gunn fue nombrado copresidente de DC Studios junto a Peter Safran, la gran pregunta no era si el director sabía hacer buenas películas de superhéroes —eso ya lo había demostrado con Guardianes de la Galaxia y The Suicide Squad—, sino cómo iba a presentar el nuevo Universo DC. La respuesta ha sido tan inesperada como coherente: con una serie animada para adultos protagonizada por monstruos de operaciones encubiertas. Y lo cierto es que Creature Commandos funciona mejor de lo que muchos anticipaban.
Estrenada en Max en diciembre de 2024, la serie —escrita íntegramente por Gunn y concebida como la primera pieza oficial del capítulo “Dioses y Monstruos” del nuevo DCU— sigue a un comando secreto creado por Amanda Waller tras los acontecimientos de Peacemaker. Al no poder utilizar soldados humanos en determinadas misiones, el gobierno recurre a lo que considera “prescindible”: criaturas no humanas encarceladas que son enviadas a operaciones imposibles bajo el mando de Rick Flag Sr.
La premisa podría parecer un simple remix del Escuadrón Suicida, pero Gunn vuelve a demostrar su gran especialidad narrativa: convertir personajes marginales y aparentemente ridículos en figuras emocionalmente cercanas. Episodio a episodio, la serie alterna la misión principal con flashbacks que exploran los orígenes traumáticos de cada integrante del equipo —desde la Novia de Frankenstein hasta la trágica historia de Weasel—, construyendo un vínculo emocional que eleva el conjunto por encima de la típica serie de acción animada.
A nivel tonal, Creature Commandos es “100% Gunn”: violencia explícita, humor irreverente, referencias pop, música cuidadosamente seleccionada y, sobre todo, esa mezcla de sarcasmo y sentimentalismo que ya definía su trabajo en Marvel y DC. El resultado es una serie que combina comedia negra, acción hiperbólica y momentos inesperadamente emotivos sin perder ritmo narrativo, favorecido por episodios de poco más de veinte minutos.
Muchas reseñas han destacado la capacidad de Gunn para humanizar a sus antihéroes y el excelente trabajo del reparto de voces —con nombres como Indira Varma, David Harbour, Alan Tudyk o Frank Grillo—, además de un estilo de animación que equilibra el tono caricaturesco con una estética cinematográfica sorprendentemente cuidada.
Eso no significa que la serie sea perfecta. Algunos críticos han señalado que ciertos elementos de la trama principal resultan previsibles y que la fórmula de “grupo de inadaptados salvando el mundo” empieza a mostrar signos de repetición dentro de la filmografía del propio Gunn. Sin embargo, incluso sus detractores coinciden en que la serie cumple su función principal: establecer el tono del nuevo Universo DC con una identidad clara, coherente y reconocible.
En definitiva, Creature Commandos no pretende ser el gran evento superheroico del año, sino algo quizá más importante: una declaración de intenciones. Gunn arranca su DCU demostrando que su estrategia no pasa por copiar el modelo anterior, sino por construir un universo donde convivan lo grotesco, lo emocional y lo espectacular con una personalidad propia. Y si esta primera pieza sirve como indicador del camino que viene, el futuro de DC podría ser mucho más interesante de lo que parecía hace apenas unos años.




