Resurgiendo de las cenizas: Crítica de X-Men: Homecoming
Tras el fin de la era de Krakoa, la Patrulla-X se enfrenta a su reto más difícil: volver a empezar desde cero en un mundo que los odia y los teme más que nunca. Bajo el epígrafe «From the Ashes», el guionista Jed MacKay y el dibujante Ryan Stegman toman las riendas del título principal en los números 1 al 7 USA, recopilados en el volumen Homecoming, para devolver a los mutantes a sus raíces más puras de resistencia y supervivencia.

Un equipo táctico en una Alaska hostil
La premisa nos sitúa en una base de operaciones pública en Alaska, lejos del paraíso insular. Cíclope lidera a un grupo ecléctico compuesto por Bestia, Magneto, Psylocke, Kid Omega, Temper, Magik y un sorprendente Juggernaut. MacKay acierta al definir las dinámicas internas: desde el alivio cómico que aportan Illyana y Cain Marko, hasta la tensión intelectual entre Magneto y Bestia. Scott Summers, por su parte, se erige como el pilar estratégico absoluto, vistiendo un nuevo uniforme brillante que lo convierte en el blanco necesario para proteger a los suyos.

Estructura narrativa: El misterio de la «Noche de Hierro»
Aunque el inicio de la serie puede parecer un procedimental de «salvamento del mutante de la semana» (como ocurre en los números 2 y 4), MacKay está jugando a largo plazo. La narrativa se divide entre la acción inmediata y un goteo constante de incógnitas sobre qué ocurrió exactamente tras la caída de Krakoa.
- Amenazas reveladas: Tras enfrentarse a invasores alienígenas y centinelas, el equipo descubre que la mente maestra tras la reciente activación masiva de genes X es Cassandra Nova.
- Psique y trauma: El número 5 destaca como un thriller psicológico donde Psylocke y Quentin Quire viajan a través de la mente devastada del nuevo mutante Ben Liu, revelando la magnitud de la amenaza que enfrentan.
- El peso de la corona: El arco alcanza su cenit en el número 7, donde finalmente se explora la «Noche de Hierro». Vemos a un Scott Summers hundido en la depresión tras la pérdida de Krakoa, siendo rescatado de su inacción por un Magneto que ahora es más un aliado respetado que un enemigo.

Apartado visual: Entre la energía de Stegman y el detalle de Diaz
Ryan Stegman aporta una energía desbordante en los primeros números, destacando por su uso del panelado y unas secuencias de acción que saltan de la página gracias a la tinta de J.P. Mayer y los colores vibrantes de Marte Gracia. Sus diseños de personajes capturan la gravitas necesaria para esta nueva era.
En los números donde Stegman descansa, Netho Diaz realiza un trabajo excepcional emulando el estilo dinámico de la serie pero añadiendo una capa extra de sinceridad en las expresiones faciales. Sus páginas logran transmitir la tensión de las conversaciones acaloradas, como los careos entre Cíclope y las autoridades gubernamentales, con la misma intensidad que las batallas campales.

Veredicto: 🟢 IMPRESCINDIBLE (Para fans nuevos y veteranos)
X-Men: Homecoming logra superar el difícil bache de la era post-Krakoa volviendo a lo básico sin ignorar el pasado. Es una mezcla equilibrada de acción desenfrenada, drama emocional y suspense que culmina con una revelación impactante que enlaza directamente con el evento Raid on Graymalkin, el primer crossover con su cabecera gemela, Uncanny X-Men. Cruce del que, por supuesto… hablaremos en breve. Sigan leyendo.





