Rosana vuelve a los escenarios tras nueve años para celebrar tres décadas de Lunas Rotas

Nueve años es mucho tiempo para estar fuera de los escenarios, pero también es tiempo suficiente para que un regreso tenga el peso que merece. Rosana anuncia su vuelta a los directos con la gira 30 Años de Lunas Rotas, una celebración en formato espectáculo de su disco debut que en 1996 la convirtió, casi de la noche a la mañana, en una de las voces más reconocibles de la música en español. La gira recorrerá escenarios nacionales —entre otros, el Festival Starlite en Marbella, el Festival Terramar en Sitges o el Doñana Music Experience en Matalascañas— con una propuesta diseñada específicamente para la ocasión y no como una gira de repertorio al uso. La artista canaria, que acumula más de 15 millones de discos vendidos y más de mil millones de reproducciones, vuelve con la munición más poderosa que tiene: el álbum que lo empezó todo.

Porque Lunas Rotas no fue solo un buen debut. Fue uno de esos discos que aparecen en el momento exacto y se instalan en la memoria de una generación con la naturalidad de quien siempre estuvo ahí. Producido con una elegancia pop de raíz acústica y toques mediterráneos que la alejaban del eurobeat imperante en la primera mitad de los noventa, el álbum tenía algo que los discos de su época no siempre tenían: canciones de verdad. El talismán, su single de presentación, fue un fenómeno de radio que todavía hoy suena en cualquier lista de éxitos de la década. A fuego lento demostró que Rosana podía construir una balada sin caer en el sentimentalismo fácil. Y Llegaremos a tiempo cerró el círculo con esa mezcla de melancolía y esperanza que define a los mejores discos de pop adulto. La voz de Rosana —cálida, precisa, con una emoción que nunca se pasa de rosca— fue el elemento que dotó de personalidad propia a un disco que, escuchado hoy, tiene mucho menos polvo del que cabría esperar.

Tres décadas en la memoria colectiva no se conmemoran de cualquier manera, y la decisión de volver con este material antes que con cualquier otro dice mucho de la lucidez con la que Rosana maneja su trayectoria. Lunas Rotas le debe su existencia a la época en la que nació, pero no le debe a esa época ni un ápice de su vigencia.