Regreso al desierto: Marvel recupera la mítica ‘Era Outback’ de los X-Men este junio

Hay etapas que no se miden por su duración, sino por las cicatrices que dejaron en los lectores. A finales de los 80, Chris Claremont y Marc Silvestri decidieron que la Mansión X se había quedado pequeña y enviaron a los mutantes a la otra punta del mundo. Tras ser dados por muertos en La Caída de los Mutantes, el equipo se refugió en un complejo subterráneo en el desierto australiano, operando desde las sombras con una alineación que hoy es puro culto: Tormenta (con su icónico look punk), Lobezno, Rogue, Coloso, Dazzler, Havok, Psylocke y Longshot. En junio de 2026, Marvel regresa a ese polvo y calor con ‘X-Men: Outback’, una miniserie de cinco números que promete rellenar los huecos de una de las eras más rebeldes de la franquicia.

Al frente del proyecto tenemos a Steve Orlando (X-Men Unlimited), un guionista que no oculta su condición de fan acérrimo de esta etapa: «Fue el primer lugar donde conocí a los X-Men y eran tan impactantes que casi saltaban de las páginas», confiesa. Junto a él, el dibujo de Stephen Segovia (Hellions) garantiza esa energía cinética y oscura necesaria para retratar a un grupo de héroes que vivían como parias, vigilando el mundo a través del Ojo de Destino. La serie no solo es un ejercicio de nostalgia; Orlando promete explorar por qué eligieron precisamente esa base, las tensiones sexuales y emocionales que casi desintegran al grupo —marca de la casa Claremont— y la aparición de un viejo enemigo que amenaza con revelar al mundo que los X-Men siguen vivos.

Lo que hace especial a esta propuesta «retro» es que se sitúa en ese bloque de números que va del Uncanny X-Men #229 al #250, justo antes de que el evento Inferno lo cambiara todo. Era una época de Psylocke pre-ninja, de un Lobezno crucificado por los Cosechadores y de una Madelyne Pryor que empezaba a mostrar sus grietas. Con portadas espectaculares de Russell Dauterman y variantes de Kaare Andrews, ‘X-Men: Outback’ se suma a la línea de éxitos recientes como Psylocke: Ninja, demostrando que, a veces, para encontrar el futuro de los mutantes, hay que mirar hacia el desierto donde aprendieron a sobrevivir sin reglas.